Desde el Córdoba CF hasta las prohermandades y hermandades cordobesas. Desde el Juzgado Decano hasta grupos católicos y parroquiales. Desde peñas tradicionales al Real Círculo de la Amistad, y todo ello pasando por la Real Academia, CECO, la Diputación, la Corporación local bajo mazas, órdenes y corporaciones religiosas y militares, congregaciones, colegios profesionales... La procesión de ayer recuperó el espíritu de los grandes eventos cívico--religiosos de hace siglos (como las del Corpus, en la que desfilaban desde la más alta autoridad al último gremio) para homenajear al Custodio de la ciudad, San Rafael, en la procesión extraordinaria celebrada ayer, de la que no hay precedentes en 67 años, y que trasladó de vuelta la imagen de San Rafael desde La Catedral a la iglesia del Juramento.

Tras acabar la eucaristía, ante la amenaza de lluvia y más de media hora antes del horario previsto, la comitiva se puso en la calle. El paso del Custodio, cedido por la hermandad del Resucitado, con aportaciones de la Misericordia y la Vera Cruz, enmarcaba a las 12.45 horas la Puerta de las Palmas. Llamó la atención la ausencia del obispo detrás del paso, un vacío que poco después fue ocupado por el vicario general, Francisco Orozco, que acompañó hasta el Ayuntamiento a Fernando Cruz Conde.

La procesión, que en algunos puntos fue seguida por miles de cordobeses, alcanzó su cénit frente al Ayuntamiento, donde Rafael Navas, en representación de la Corporación municipal, que se encontraba en las puertas del Ayuntamiento, hizo entrega al hermano mayor de San Rafael, Julián Hurtado, del pergamino conmemorativo del nombramiento de San Rafael como regidor perpetuo de la ciudad, según un acuerdo de 1971.

En este punto se puso el final a la procesión oficial, regresando hasta el Juramento la hermandad de San Rafael junto al Custodio rodeado de cientos de cordobeses que, hasta su entrada, miraron temerosos las nubes amenazantes de lluvia.

(Más información en la pag. 56)