Año tras año, el despacho de abogados que dirige Javier Martín Fernández se las ingenia para convertir a Córdoba en lugar de cita festiva en el que reunir a clientes y amigos el primer lunes de feria. A los que vienen de fuera de Córdoba, les recomienda que no se marchen hasta el último tren, y a los cordobeses... Pues que hagan lo que quieran, que la feria está a unos metros, aunque llegarán bien tarde. Con su padre, Francisco Martín Salcines, otros familiares, amigos, profesionales y clientes del despacho F&J Martín Abogados --un bufete con sede en Córdoba, Madrid y Málaga, aunque trabaja también en toda España y fuera de ella--, Javier Martín se convierte en anfitrión de un encuentro (ayer fue el duodécimo que hace) en el que ya no faltan ni autoridades, ni políticos, ni empresarios ni gentes de la cultura y el arte. No en vano este abogado cordobés toca todos los palos --de la literatura a la pintura, de las clases en la Complutense a los informes jurídicos o económicos-- y preside la Fundación Bodegas Campos.

La de ayer tuvo regusto 'boquerón', y no solo por el exquisito pescaíto que ofreció a sus invitados, sino porque la fiesta fue servida por 'El Pimpi', legendario establecimiento malagueño regentado por Paco Campos, de la misma familia propietaria de las Bodegas Campos, y hasta los camareros iban ataviados como los cenacheros malagueños (oficio ya desaparecido de pescador que en su cenacho o espuerta de esparto llevaba el pescado fresco), que, junto a la biznaga y el boquerón, es un símbolo popular de Málaga. El anfitrión destacó que la convocatoria de ayer es como un hermanamiento entre Córdoba y Málaga.

A la fiesta no faltaron el alcalde, José Antonio Nieto, y los portavoces municipales de IU y PSOE, Francisco Tejada y Juan Pablo Durán, así como la delegada del Gobierno de la Junta en Córdoba, Isabel Ambrosio, y el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado, entre otras autoridades que asistieron. Como tampoco quisieron faltar Lorenzo Amor, presiente de ATA; María Soro, ejecutiva del grupo Heineken; Didier Bricout, de Málaga Virgen; Javier Ferrer, director de Museo Thyssen de Málaga, entre otros, hasta un total de 200 personas.

Tras los largos aperitivos y un arroz excelente, la fiesta no decae, y llegó el cante flamenco a ocupar el puesto que le corresponde en una fiesta de mayo que se precie. Allí se quedaron. El año que viene otra.