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ENTREVISTA

José Esquinas: "Tenemos que hacer del carro de la compra un carro de combate"

DIRECTOR DE LA CATEDRA DE ESTUDIOS DE HAMBRE Y POBREZA

José Esquinas: "Tenemos que hacer del carro de la compra un carro de combate"

José Esquinas: "Tenemos que hacer del carro de la compra un carro de combate"

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ARACELI R. ARJONA

NACIO EN CIUDAD REAL, EN 1945

PROFESION INGENIERO AGRONOMO, SE DOCTORO EN GENETICA EN CALIFORNIA.

TRAYECTORIA HA TRABAJADO MAS DE 30 AÑOS EN LA FAO Y ES DIRECTOR DE LA CATEDRA DE ESTUDIOS DE HAMBRE Y POBREZA DE LA UNIVERSIDAD DE CORDOBA.

--Usted ha pasado 30 años de su vida trabajando para la FAO, que hoy le premia por su trayectoria personal y su compromiso en la lucha contra el hambre. ¿Qué aprendió del ser humano en esos años?

--Que somos muy diversos y a la vez muy iguales y que la diversidad, cultural, biológica o agrícola, es una de las mayores riquezas que tenemos. La diversidad nos hace menos vulnerables. En un mundo cada vez más interdependiente y globalizado es imprescindible organizar un sistema de gobernanza mundial, con una Constitución única y vinculante que nos permita dirigir el planeta y decidir entre todos. Que no sean solo políticos, banqueros o científicos quienes dicten cuál es nuestro futuro. En ese contexto, hay que apostar por la unidad, no por la uniformidad. Ya decía Tagore: "La unidad es siempre deseable, la uniformidad, detestable". Bien, pues la unidad en la diversidad es fundamental.

--¿La humanidad avanza por el buen camino?

--Todos viajamos en una astronave llamada Tierra con un destino común. Contamos con una despensa limitada y una capacidad de desarrollo limitado que hoy se ha homogeneizado, haciendo que nos movamos de forma global. Pero hay que tener cuidado porque si en nuestra aeronave se hace un agujero, nos hundimos todos. Debemos abandonar la mentalidad localista y pensar como ciudadanos del mundo. O nos salvamos juntos o perecemos todos.

--Cada día mueren de hambre 40.000 personas en el mundo y lo sabemos gracias a la globalización. Sin embargo, el acceso generalizado a la información no nos ha hecho más solidarios. ¿Qué hacer entonces?

--Hace unos años, al no saberlo, no éramos responsables. Ahora lo sabemos y somos corresponsables de esa infamia. En este momento, lo importante es rescatar valores como la hermana pobre de la revolución francesa, la fraternidad. Y si eso no funciona, actuar guiados por egoísmo inteligente. Hoy más que nunca, la seguridad mundial está ligada a la seguridad alimentaria. Cada día mueren 40.000 personas de hambre y cada día gastamos en armamento 4.000 millones de dólares. Es un contrasentido absurdo ya que el caldo de cultivo que alimenta la violencia internacional o la inmigración ilegal es el hambre y la pobreza. Atacando el hambre y la pobreza, atajamos muchos otros problemas.

--¿Cómo puede el ciudadano hacer justicia en su ámbito?

--Yo siempre digo que todos podemos y debemos cambiar el mundo. Por ejemplo, podemos transformar nuestro carro de la compra en un carro de combate, seleccionar lo que compramos para que sea ecológicamente sostenible, limpio y justo. Si el motor del mundo es el mercado, podemos cambiarlo porque todos somos consumidores.

--¿Quién pilota esa astronave Tierra, los políticos?

--Actualmente, la nave va a la deriva. Mercados, ciencia, tecnología o banca son instrumentos que deben estar a nuestro servicio para que nosotros decidamos qué hacer, pero ocurre lo contrario. Son esos instrumentos sin alma los que están guiando de forma aleatoria el futuro de la humanidad. Valores como la ética, la moral, el humanismo o la política con mayúsculas deben dirigirla.

--¿Acabar con el hambre es una utopía o un reto posible?

--De utopía nada, es una obligación. O acabamos con el hambre o seremos la última generación de este planeta.

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