Las obras de la Ribera están en su recta final y los colectivos vecinales del entorno empiezan a plantear sus propuestas sobre su uso. La Federación de Asociaciones de Vecinos Al--Zahara está sondeando opiniones y ya tiene una postura, reclama que la Ribera sea semipeatonal y que el Ayuntamiento permita el paso del transporte público y de residentes. Lo que tiene claro su junta directiva es que "la zona monumental no puede soportar el tráfico de antes", ya que "en el casco histórico prima el peatón". Por ello, piensa que "la solución definitiva debe tener en cuenta la movilidad de los residentes y el comercio de los barrios aledaños, para que la vida residencial siga siendo posible". Al mismo tiempo, el colectivo defiende "la promoción del transporte público para moverse en toda la ciudad y la vigilancia de zonas restringidas mediante cámaras lectoras y no costosas pilonas que obstaculizan la fluidez y las urgencias". Conscientes de que la restricción del tráfico en la Ribera sobrecargará la avenida de Cádiz, la federación señala que "se deben buscar soluciones para que la avenida de Cádiz no sufra un exceso de tráfico".

El responsable de la Cátedra española de Seguridad Vial de la Unesco, Manuel Balado, también aboga por el paso del transporte público por la zona, "porque no hay otra alternativa". En cuanto al paso de residentes, considera que debe "depender de la intensidad de tráfico que implique", aunque es consciente de que los que tengan cocheras tendrán que acceder a ellas. En cualquier caso, Balados piensa que hay "que descartar volver a la situación anterior", en la que por la parte que ahora está en obras circulaban todo tipo de vehículos sin limitaciones. A su juicio, "hay que preservar el patrimonio histórico--artístico" y "restricción de tráfico debe haber". Es más, cree que "la visibilidad del patrimonio va a mejorar y reportar beneficios económicos a la ciudad". "Volver a la situación anterior --concluye-- sería un retroceso que no justifica la importante inversión realizada".

El Ayuntamiento va teniendo claro qué pasará en la Ribera cuando quede libre de obras entre Santa Teresa de Jornet y Caño Quebrado. El gerente de Aucorsa señaló hace un par de semanas que los autobuses deben pasar por allí y, de hecho, transitarán durante la Feria. La delegada de Seguridad, Movilidad y Transporte, Ana Tamayo, afirma que el "transporte público sí pasará", refiriéndose a autobuses y taxis, ya que es "un eje fundamental y el pavimento está preparado para ello", mientras que aún se está valorando el paso de los residentes. Lo que está claro es que "tráfico libre no va a entrar de ninguna manera, ya que la tendencia es restringir lo máximo posible el tráfico en la zona".

Obras Públicas ya ha dicho que la Ribera --esa avenida por la que el ex alcalde, Andrés Ocaña, tenía previsto que pasara el tranvía--, debe ser para "un disfrute mayoritariamente peatonal", aunque puede acoger "un tráfico restringido".