NACIMIENTO CORDOBA, HACE 70 AÑOS.

TRAYECTORIA ESTUDIO DERECHO EN GRANADA Y SE LICENCIO EN 1962. ENTRO A TRABAJAR EN LA FISCALIA EN 1968 Y HA ESTADO DESTINADO EN VARIOS PARTIDOS JUDICIALES DE CORDOBA Y UN AÑO EN MALAGA. SE JUBILO EL VIERNES PASADO.

--¿Por qué estudió Derecho? ¿Hay antecedentes en su familia?

--No, mi padre era veterinario. Mis hermanos sí que estudiaron después esa carrera. Uno es catedrático de Derecho Internacional Público y el otro, de Economía.

--¿Qué le hizo decantarse por la fiscalía?

--La verdad es que me gustaba, veía en el fiscal una buena función. A la hora de comenzar una carrera dudé entre Medicina y Derecho, pero consideré que este último se me podría dar mejor.

--¿Recuerda su primer caso?

--Sinceramente, no. Mi primer destino fue en el partido de Peñarroya. Supongo que sería una cosa sin importancia. En el año 68 no había en esa zona grandes problemas en los juzgados. Sería algo de quema de pastos o peleas de vecinos, fácil de solucionar.

--¿Cómo era la Justicia?

--Era muy distinta. Había, quizás, más cercanía al justiciable, y todo se trataba como algo más próximo. Creo que la gente confiaba más en la Justicia, no como ahora, que todo el mundo cuestiona de la independencia de jueces y fiscales. Ahora está todo más politizado, y eso que antes había una dictadura. No aprecié que tratara de influir de alguna manera en los tribunales, quizás porque las leyes eran muy claras. Hoy tenemos leyes no del todo conseguidas que han complicado mucho el panorama legal.

--Un proyecto de ley apunta a que la instrucción de las causas recaiga en los fiscales. ¿Qué opina?

--Que los fiscales instruyan es casi una necesidad, porque tenemos que adaptarnos al derecho que rige en casi todo el mundo. El hecho de la inamovilidad de los destinos de los jueces impide que un caso se le pueda encargar a un especialista. La tendencia es especializarse en una materia y el fiscal tiene más flexibilidad. Además, como él mismo tiene que acusar y sostener esa acusación, sabrá hasta dónde puede llegar a la hora de procurarse las pruebas que le van a servir para llevarlo adelante.

--¿Cuál ha sido su caso más difícil?

--Pasé un verano redactando una acusación y me faltaron letras del abecedario para recoger todos los hechos de los que acusaba. Como delicado tuve el asesinato de aquel chaval que mató a su abuela para robarle dinero. También intervine en el caso de Alvaro Bustos, que fue muy complejo e impresionante por la personalidad del acusado. Vivía en la parte de arriba de la casa de su padre con todas las ventanas tapadas. Vimos la oscuridad total en el reconocimiento que hicimos el juez y yo. Fue un crimen satánico.

--Durante sus años de ejercicio entró en vigor la ley del jurado. ¿Qué cree que ha supuesto?

--Entiendo el sistema y como demócrata convencido estoy de acuerdo con la participación del pueblo en las tareas de juzgar. Me parece interesante que se conciencie. A un juez lo vas a convencer por la estricta legalidad porque sabe lo que le expones. Con el jurado hay que aplicar otro tipo de razonamientos, porque normalmente no está preparado para entender un argumento jurídico, y hay que desmenuzarle las circunstancias que concurren.

--¿Siempre ha estado corta de medios la Justicia?

--La Justicia siempre ha tenido los mismos problemas de falta de medios. Cuando estuve destinado en Málaga eran terribles los problemas de espacio y ahora tienen una fantástica ciudad de la Justicia. Eran tan graves que había fiscales con silla y fiscales sin silla. Ahora, en Córdoba, empieza a ser preocupante.

--¿A qué se va a dedicar?

--Tengo muchas aficiones. Me encanta leer, la música clásica, pasear, viajar- Tengo tres hijas y las tres viven fuera, así que con más razón me moveré para estar con ellas. Nada relacionado con el trabajo.