El alcalde de Córdoba, Andrés Ocaña, anunció ayer que el remodelado Parque Cruz Conde abrirá en abril. Aunque el regidor no dio una fecha exacta, por el estado de las obras es previsible que eso ocurra más bien a finales de mes, porque aún quedan ultimar algunos detalles. Sea cuando fuere, el recinto tendrá que abrirse sin inaguración oficial, puesto que este lunes vence el plazo para que las corporaciones municipales puedan inaugurar o poner primeras piedras en sus ciudades en virtud de la prohibición de la ley electoral. La norma entiende que esos actos pueden entenderse como propaganda y se prohíben durante la campaña electoral.

En su visita al recinto, Ocaña conoció de cerca la marcha de las obras, que se iniciaron el 1 de septiembre y tenían previsto prolongarse hasta el mes de marzo, por lo que, de cumplirse la fecha dada, se habrá terminado con apenas un mes de retraso. El proyecto ha contado con un presupuesto de 1,7 millones de euros, a cargo de los fondos de inversión estatales anticrisis. El alcalde reconoció ayer que "durante décadas" el Ayuntamiento ha eludido la mejora del parque y que por fin se salda una deuda. Por su parte, el subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, resaltó la necesidad de acometer la obra en este espacio "dedicado al ocio y a la salud". El proyecto supone, según resumió Ocaña, el incremento de las especies vegetales, la mejora del circuito de atletismo y de todas las infraestructuras en general, así como el aumento de los puntos de luz.

La remodelación, a pesar de ser efectivamente una de las demandas históricas de la ciudad, ha estado precedida desde primera hora por la polémica y eso a pesar de que varias asociaciones vecinales habían dado su visto buena a la idea. Las críticas de varios colectivos al proyecto desde agosto dio origen incluso a una plataforma, Salvemos al Parque Cruz Conde, que tuvo como principal caballo de batalla el famoso taquete rústico y lo que entendían como la desaparición de la esencia de este pulmón verde. Por su parte, Ocaña valoró ayer en positivo la oposición ciudadana y la maniobra política: "Han introducido elementos muy críticos y hemos sabido recoger sus demandas y dialogar".

En efecto, el arreglo del Parque Cruz Conde ha supuesto semanas de tiras y afloja, en las que la oposición frontal de la plataforma al proyecto fue dando pasos hacia el diálogo. No obstante, a pesar de los avances y de la constitución de una comisión de seguimiento, hasta finales de noviembre hubo ruido mediático y críticas. Ese mes, el Ayuntamiento cedió y sustituyó el hormigón por un material de terrizo natural, denominado aripaq. Se trata de un compuesto ecológico de áridos reciclados de materiales de derribo, mezclado con cal y compuesto de vidrio, que da lugar a un material ecológico, estable, que no se deforma y siempre mantiene su aspecto arenoso. La plataforma toleró el aripaq, pero prefiere la tierra batida.

Los restos arqueológicos también supusieron un escollo. En octubre, la plataforma y los sindicatos CNT y CGT pidieron a la Delegación de Cultura que paralizara las obras porque, en su opinión, no se estaba respetando la reserva arqueológica, una calificación que permite plantar arbolado o poner equipamientos, pero bajo supervisión arqueológica. Cultura no llegó a paralizar la obra y el Ayuntamiento para preservar los restos metió una capa de tierra en el 50% de la superficie del parque para proteger los yacimientos.