El vicepresidente del grupo parlamentario popular europeo, Jaime Mayor Oreja, visitó ayer Córdoba y por su indumentaria quizá viniese directamente de Bruselas. Traía el buen hombre un abrigo muy elegante, pero que daba un calor de mirarlo, una grima, que era una cosa mala. Qué pena que ningún compañero de filas lo avisara del calor que iba a pasar con esa pelliza por estas latitudes.