Con dos semanas de retraso, (el día de la Mujer fue el pasado 8 de marzo), Córdoba acogió ayer la entrega de los Premios Clara Campoamor, reconocimiento público del PSOE de Andalucía a una decena de mujeres que han destacado por su compromiso con la igualdad, entre ellas, la cordobesa Carmen del Campo, presidenta del Partido Socialista en Córdoba.

Por aquello de que estamos en campaña electoral, la cita contó con una nutrida representación política, eminentemente femenina. Junto a la consejera de Estado Amparo Rubiales, la presidenta del PSOE-A, Rosa Torres, la secretaria regional de Igualdad, Trinidad Muñoz, la presidenta del Parlamento Andaluz, Fuensanta Coves o las consejeras de Igualdad y Economía, Micaela Navarro y Carmen Martínez Aguayo, respectivamente, se encontraban la secretaria provincial de Igualdad, Felisa Cañete, la directora y la coordinadora del IAM, Soledad Pérez y Juana Baena, la teniente alcalde de Cultura, Rafaela Valenzuela, varios delegados provinciales como Francisco García, Silvia Cañero o María Isabel Baena, el presidente de la Diputación, Francisco Pulido y el que, según ciertas quinielas, podría ser su sucesor en el cargo, Juan Pablo Durán, que por ahora es candidato del PSOE a la Alcaldía de Córdoba. Puede que por esos rumores, quizás infundados, la cordialidad entre ambos sea cada vez menos visible. Quién sabe.

Como ya es habitual, un unido grupo de funcionarios armados con pitos y vuvucelas dio la bienvenida al unido grupo de políticos socialistas, contra los que éstos mantienen un pulso en virtud del llamado decreto del enchufismo . Una concentración protesta que controlaban una docena de polícías nacionales y a la que el alcaldable Durán dedicó sus primeras palabras, calificándola de "becerrada o cencerrada contra los defensores de la igualdad".

Además del recuerdo a las recientes víctimas de la violencia de género, los discursos se centraron en los avances propiciados por el Gobierno socialista en materia de igualdad "con leyes como la de Dependencia, Violencia de Género o Matrimonio de Homosexuales" y a la proclamación insistente de que "la bandera de la igualdad es una bandera de los socialistas que otros se quieren apropiar, pero que ni ha sido suya ni lo será nunca", como señaló la recientemente nombrada secretaria regional de Igualdad, Trinidad Muñoz.

En lo que a aspectos superficiales del encuentro se refiere, por aquello de que esto es una crónica de ambiente, les diré que cada vez se echa más de menos en estas macrorreuniones socialistas el look PSOE de antaño (en el que la chaqueta de pana marrón era un puro estandarte) y que, a día de hoy, ha dejado paso a la ropa de marca, más estándar, con la que resulta mucho más difícil distinguir ideologías. Debe ser un síntoma del avance de los tiempos que a algunos no deja de suscitar cierta melancolía.