A falta de vacaciones, este fin de semana me he pegado una escapadita. Para organizarla, llamé a una central de reservas para pedir una plaza hotelera en territorio nacional y mi sorpresa es que me saludaron en inglés. Inmediatamente cambiaron el idioma, pero al mandarme el correo de confirmación, de nuevo en extranjero. Vale que mi lengua sea bífida e internacional, pero en España hablo español.