En las calurosas noches veraniegas, no hay nada como la refrescante alegría de la música andaluza. Y si esto se une al histórico y grandioso marco del castillo-alcazaba de Bujalance, totalmente iluminado, la combinación es genial.

La segunda Noche Romera fue una velada maravillosa con encanto y para recordar, organizada por la concejalía de Cultura y la hermandad de San Isidro Labrador, que congregaron a varios coros de las provincias de Córdoba y Jaén.

Para romper el fuego salió al escenario el coro local de la hermandad de San Isidro Labrador, dirigido por Pedro López Cárdenas, que este año celebra el 20 aniversario de la formación, ofreciendo con su alegría y buen hacer un repertorio de rumbas y sevillanas. Seguidamente fue el coro Virgen de la Salud, que gustó por la alegría de su música andaluza. A continuación el Coro Peregrinos de María emocionó por su interpretación sobre todo de fandangos y colombianas. Finalmente, subió al escenario el grupo romero Abril, de Andújar, con gran calidad artística y musical.

El momento culmen fue cuando, junto al grupo Abril, subieron al escenario todos los coros participantes en el evento para interpretar al unísono la rumba Bamboleo . Después fue la entrega de obsequios a los coros. El broche de oro fue la Salve Rociera, que puso de pie al público que abarrotaba el patio de armas del castillo.