El Ayuntamiento quiere acabar de una vez por todas con las velocidades que cogen los vehículos en la avenida de San José de Calasanz, toda vez que los radares móviles que coloca la Policía Local de vez en cuando no sirven de mucho. La intención es adquirir un foto-rojo , o sea, un sistema de control de velocidad que se coloca en los semáforos para detectar qué vehículo se lo salta en rojo. Cuando esto sucede, un sensor fotografía al infractor y se da aviso a la Dirección General de Tráfico para la detracción automática de los puntos. El sistema le va a costar al Ayuntamiento de Córdoba 18.000 euros y pretenden financiarlo con los Fondos FEIL de este año. El sistema de foto-rojo se unirá a las cámaras instaladas en algunos de los carriles bus de la capital, que también multan y quitan puntos de manera automática. El concejal de Seguridad y Movilidad, José Joaquín Cuadra, aún no ha presentado un balance sobre las sanciones que estos sistemas han puesto. No serán pocas.

Otro de los problemas que se han suavizado ha sido la escasa visibilidad que tenían los vehículos que acceden a la avenida Virgen de las Angustias desde las transversales. La solución que se ha dado, explica Cuadra, ha sido la colocación de unas horquillas en dichas intersecciones de forma que "mediante la eliminación de algunas plazas de aparcamientos se ha aumentado la visibilidad". Por último, entre las calles Escultor Fernández Márquez con la avenida del Brillante se han ajustado los tiempos semafóricos.

Pendientes quedan varios puntos negros más en el callejero, como el cruce de las calles Calderón de la Barca y Poeta Ricardo Rodríguez, la avenida Virgen del Mar o el cruce de Blas Infante con Virgen de Fátima, entre otros.