Los antropólogos lo tienen claro: no hay mejor publicidad que una moneda para exaltar a una religión o a un mandatario, porque una moneda o un billete son mucho más que metal o papel. De eso entiende mucho Clemente Porras, responsable de Numismática Córdoba y que ayer mostraba su satisfacción por la próxima acuñación de monedas con el motivo de la Mezquita Catedral.

El experto, además, recuerda que en algo más de medio siglo es la tercera vez que se ha elegido un motivo cordobés para dar contenido a monedas y billetes, que a la postre se convierten en embajadores de la ciudad ante el mundo. Así, en la memoria colectiva está aún el billete de 100 pesetas del 7 de abril de 1953, con la Chiquita Piconera y Romero de Torres, que marcó una época: el primer billete español mundialmente conocido al ser el que manejó el incipiente turismo de masas.

El segundo hito numismático cordobés, recuerda el experto, fue la moneda de diez pesetas de 1997, de corta vida por la llegada del euro, pero de la que acuñaron 6,82 millones de piezas. Por una cara mostraba la Puerta de Almodóvar y, por la otra, una imagen de Séneca. El tercer episodio es la moneda de dos euros próxima a acuñar y de la que, previsiblemente, muchos cordobeses guardarán al menos una pieza.