"Marchando todos juntos como hermanos...". Con la letra de este canto comenzó ayer, en la parroquia de la Inmaculada y San Alberto Magno, la celebración ecuménica del grupo mixto de trabajo entre la Iglesia Católica y el Consejo Mundial de Iglesias, cuyos miembros se encuentran reunidos en Córdoba desde el pasado lunes. El cántico vino unido a un desfile de los 36 expertos representantes de distintas iglesias de los cinco continentes que han mostrado su admiración por la belleza monumental e histórica de la ciudad califal. Caminaron juntos por el templo hasta el altar mayor, que estuvo presidido por el metropolita Nifón de Targoviste, del patriarcado de Rumanía, acompañado de Brian Farrel, secretario pontificio del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos de la Santa Sede, y del vicario general de Pastoral de la Diócesis de Córdoba, Joaquín Alberto Nieva.

Los asistentes a la parroquia de Ciudad Jardín compartieron un momento histórico para Córdoba, que ha visto por primera vez orar juntos a católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos y pertenecientes a iglesias libres. Una vez más, el mensaje principal de la unidad ilustró esta jornada de intensas sesiones de trabajo que vienen desarrollándose en la casa diocesana de espiritualidad San Antonio.

Los representantes religiosos fueron acogidos con entusiasmo por los decenas de cordobeses que acudieron a la parroquia de la Inmaculada y fueron partícipes de una oración conjunta de cristianos que se encuentran divididos, pero que luchan por conseguir la unidad. No faltó la petición del perdón por el pecado de esta división y la lectura de textos de la palabra de Dios, con traducciones de la Biblia que todas estas iglesias aceptan. Asimismo, se rezó el Padrenuestro y el Credo de Niceno--Constantinopolitano, del año 381, el cual no cuenta con ninguna objeción teológica. Y de forma muy alegre amenizó la celebración ecuménica el coro de la parroquia de la Inmaculada, dirigido por Clemente Mata, organista de la Catedral de Córdoba.

El día se completó con una visita de estos expertos al centro ecuménico Testamentum Domini de Córdoba. Conocieron de primera mano por sus miembros, como es Manuel González (delegado diocesano para el ecumenismo y el diálogo interreligioso), cómo se vive la actividad espiritual, la formación en el camino de la unidad, así como la promoción de la misma con encuentros de estudio y diálogo.

La jornada de ayer culminó con la cena fraternal que se celebró en el Palacio de Viana. Para mañana, que se cierra el intenso programa de estudio sobre las raíces espirituales del ecumenismo y otros temas relacionados con las nuevas generaciones y el fenómeno de la migración, está prevista la celebración de la eucaristía en la Catedral. Estará concelebrada por obispos católicos y los 22 representantes de otras iglesias tendrán un lugar preferente en el templo cordobés.