Como consecuencia de las obras de la empresa municipal de Aguas de Córdoba (EMACSA), que se están llevando a cabo en un tramo de la calle Jesús Rescatado, se mantiene la circulación totalmente paralizada, lo que está afectando a los comercios de la zona, desde los que se quejan de que no se les ha informado previamente por parte del Ayuntamiento, y se espera que la "faena" no dure más de lo previsto.

Las quejas se basan en que al dejar la zona prácticamente aíslada, los viandantes evitan pasar por allí, y los que lo hacen no se detienen a hacer sus compras o a admirar escaparates y, por tanto, las ventas se ven afectadas. Esto, en un periodo como el actual, de rebajas, "se nota" y "de qué manera".

"Esto parece una isla, en una calle como esta, que es la segunda en impuestos, que el Ayuntamiento no haya puesto medidas o ayudas al comercio deja mucho que desear. Entre la crisis y las obras, los clientes encuentran demasiados impedimentos para hacer sus compras", afirma un comerciante de la zona.

"Lo peor es el ruido y el polvo, además de que el aparcamiento está casi imposible. A la gente le gusta efectuar sus compras tranquilamente y en estas condiciones no apetece", denunciaba otro dependiente cuyo comercio se ve afectado.

Con motivo de las obras, cuya duración se ha fijado en tres semanas aproximadamente, también se ha anulado el aparcamiento en la calle Poeta Francisco Arévalo con el objetivo de facilitar la circulación de vehículos por esta vía y se ha invertido el tramo de la avenida de Rabanales, entre Poeta Francisco Arévalo y Puerta Plasencia para permitir el acceso de los que proceden de Jesús Rescatado.

"¡La que están liando!", comenta una señora al cruzar la calle. Aunque el verano es la época en la que tradicionalmente se acumulan las obras en el viario, hay que admitir que esto ocurre para aprovechar el menor volumen de coches en circulación. Lo que sucede es que este año, además, se han venido a sumar a la lista las obras que se ejecutan con los fondos anticrisis.