No quería pronunciarse hasta que el acuerdo de fusión se adoptara por el consejo de administración de la caja, pero su presencia en un acto público en San Agustín le situó ante los micrófonos y ante las preguntas. El vicario de la diócesis y vicepresidente segundo de Cajasur, Fernando Cruz-Conde, señaló ayer que las negociaciones con Unicaja van "por buen camino", y que en las conversaciones lo que les ha preocupado es, por este orden, los impositores, los trabajadores y Córdoba. Desde la responsabilidad, dijo, "lo más importante de una caja son los impositores", y por ese motivo se ha iniciado el proceso que llevará a la fusión. A su juicio, el hecho de que algunos aspectos del futuro de la caja se van a vincular al Cabildo Catedral (entidad fundadora de Cajasur) "es garantía de que siempre habrá algo en Córdoba".

LA DIPUTACION Por su parte, el presidente de la Diputación, Francisco Pulido, dijo ayer que, "salvo aquel que quiera olvidarlo", nadie puede soslayar el hecho de que la actual Cajasur es el fruto, a su vez, de la fusión de dos cajas cordobesas, una fundada por la Diputación y otra por la Iglesia. Pulido argumentó que "quienes hoy se sienten orgullosos de Cajasur, y así se siente la Diputación cordobesa, también se sienten orgullosos de que Cajasur surgió de las aportaciones, no solo del Monte de Piedad (Iglesia), sino también de la Caja Provincial (Diputación)" y, precisamente, "gracias a ese proyecto cordobés hoy se está hablando de un gran proyecto andaluz, que se fortalece desde Córdoba y que ahora, desde la visión del Cabildo y de la Diputación, tiene que repercutir en Córdoba".

Desde la perspectiva del "esfuerzo compartido" del que surgió Cajasur, Pulido espera que la Diputación pueda "aportar" mucho al proceso, que "tiene y debe tener un potencial cordobés, y es ahí donde la Diputación tiene que participar", dijo, aunque no se trata, según aclaró, de que la Diputación "deba recuperar nada" (se refiere a la posible gestión del Palacio de Viana).