Los patios de las casas número 7 y 9 de la calle Martín de Roa tienen ahora un futuro menos incierto si se cumplen los planes de la empresa municipal Vimcorsa. Su presidenta, Victoria Fernández, dio a conocer ayer el acuerdo al que ha llegado con el patronato al que pertenecen y que preside el párroco de San Basilio. La empresa obtiene la cesión de estos dos inmuebles que están prácticamente unidos en una de las calles más visitadas durante el festival de los patios. Cuando transcurra ese tiempo, Vimcorsa estudiará otras fórmulas para adquirirlos, ya que la figura del patronato, sometida a unas normas muy estrictas, complica su traspaso. De momento, y según aclaró Victoria Fernández, tienen el camino libre para "administrar, rehabilitar y mantener" estas casas que están cada vez más deterioradas, con el fin de devolver a sus residentes unas viviendas "dignas desde el punto de vista de la habitabilidad y de la protección del patrimonio".

Poco se sabe de plazos, presupuesto y otros detalles. Ni siquiera es posible determinar el número de viviendas que saldrán tras la reforma. La Universidad Politécnica de Madrid está elaborando un estudio sobre siete casas patio, entre ellas las dos citadas, que servirá de base para acometer la intervención. Los resultados se conocerán en septiembre, por lo que el proyecto no se redactará antes. Después, vendrá el concurso para las obras, que durarán un año o dos.

Los dos inmuebles están habitados por ocho familias. Seis residen en el número 9 y dos en el 7. El tiempo en el que estén en obras tendrán que ser realojadas en otro lugar. La idea que baraja Vimcorsa es empezar por la que tiene menos vecinos, la 7, y que los que residen en una se alojen temporalmente en la otra mientras transcurren los trabajos.

Otra cuestión que la empresa tendrá que resolver es la renta que cobrará a los moradores de estas viviendas, acostumbrados a pagar cuotas muy bajas, algunas incluso de 6 u 8 euros. La intención de Vimcorsa es "adecuar la renta y actualizarla", tal y como indicó su gerente, Rafael Obrero. En este sentido, Fernández señaló que "deben ser conscientes de que es una obra muy grande", aunque estudiarán los ingresos de cada uno y podrán acogerse a las ayudas al alquiler. De todas formas, Fernández dejó claro que los actuales inquilinos seguirán viviendo allí y que nadie se quedará fuera por cuestiones económicas. Después, las casas que queden libres se alquilarán a través del registro de demandantes.