Las viejas murallas del Marrubial, las mismas que fueron testigos mudos de muchos desmanes de la Inquisición --a su sombra quemó a más de un ´descarriado´-- y de tantos otros episodios históricos, estaban pidiendo a gritos manos amigas que las rescataran del olvido. Por falta de presupuesto y medios, se van a tener que conformar con un lavado de cara, pero por algo se empieza. Y puede que hasta llegue el día en que disfruten de una iluminación artística. De momento, fuera coches.