La Policía Nacional ha dado un nuevo golpe a la falsificación de joyas al desarticular una organización liderada por tres cordobeses y que ha supuesto la detención de 22 personas en todo el país. Según ha podido saber este diario, ninguno los arrestados en Córdoba --el importador y los distribuidores --está relacionado con el sector joyero. Se trata de José David A.G, Carlos R.C. y Manuel A.P.. Esta intervención es una secuela de la operación Osezno, practicada en junio y que tenía en la capital cordobesa el taller de falsificaciones.

Agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica han conseguido desarticular un grupo organizado dedicado a la importación, producción y distribución de joyas falsas de prestigiosas marcas. Entre los detenidos se encuentra el proveedor, quien habría importado cerca de 289.000 piezas procedentes de Tailandia y con destino final en Córdoba, desde donde eran comercializadas.

En este operativo se han efectuado 56 registros que han supuesto la incautación de 16.767 piezas, que podrían superar los 3.000.000 de euros en el mercado, pero el cabecilla habría recibido de Tailandia cerca de 289.000 joyas según acreditan los servicios de aduanas.

Las falsificaciones eran en su mayoría importadas desde Asia, aunque en los registros se han localizado además 130 moldes con los que se realizaban también las copias desde España.

La operación ha sido realizada por el grupo de Antipiratería de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, en colaboración con la Policía Municipal de Madrid, que fue la que recibió las primeras denuncias. En este dispositivo también han colaborado la UDEF Central, las jefaturas superiores de Madrid, Galicia y Andalucía Occidental, y las comisarías de Córdoba, Burgos, Cádiz y Algeciras.

Según explica la Policía Naciona, la investigación se inició con la denuncia interpuesta ante la Policía Municipal de Madrid por el representante legal de una prestigiosa compañía italiana quien alertaba de la existencia de dos empresas que estaban vendiendo joyas falsas de la marca que representaba por Internet. El grupo Antipiratería se hizo cargo de las gestiones necesarias para identificar, y posteriormente desmantelar, el grupo organizado que no solo importaba y comercializaba joyas falsas de la marca inicialmente denunciante, sino también de otras de gran prestigio en el mercado.

El grupo estaba integrado por individuos de nacionalidad española, organizado jerárquicamente y con una delimitación de las funciones de cada uno de sus miembros. La organización recibía de forma semanal o quincenal la mercancía, de tal forma que conseguían ofrecer en el mercado ilícito --en joyerías o a través de Internet-- las réplicas en primicia, casi al mismo tiempo que los originales.

CENTRO OPERATIVO Estas piezas eran recibidas en Córdoba, donde se ubicada el proveedor y los distribuidores, y que eran finalmente comercializadas en todo el territorio nacional.

Aunque las piezas provenían principalmente de Tailandia, también se ha detectado la producción de falsificaciones en España. En los registros efectuados en dos joyerías de Madrid se han intervenido 130 moldes de tres conocidas marcas, así como ceras para la fabricación de joyas. En ambas inspecciones también se intervinieron piezas de las citadas marcas.

Todos los comercios resgistrados compaginaban las actividades ilícitas con las legales de un establecimiento de joyería, resultando más difícil poner al descubierto las actividades delictivas.

Los precios de venta al público eran más baratos que la joya original, pero mucho más caros que los de otra joya corriente de idéntica naturaleza causando a los legítimos propietarios de las marcas no sólo pérdidas económicas sino también graves perjuicios.

ROTACIONES Los distribuidores, los cordobeses Carlos R. C. y Manuel A. P., eran los responsables de viajar por diferentes regiones de España visitando a sus clientes, mayoristas y joyeros, para venderles las joyas falsas importadas. Los viajes los iban rotando cada semana a una zona diferente y transportan cantidades que superan las 8.000 piezas. Los beneficios que obtenían de las ventas ascienden a cantidades que oscilan en torno a los 30.000 euros semanales.

Las joyas más solicitadas son los modelos más novedosos en el mercado, de las cuales sacan fotografías y las remiten al productor para que las falsifique y en el menor tiempo posible realice el envío con el fin de disponer siempre de las últimas novedades.

En la investigación se han acreditado, además de las joyas intervenidas, otros 110 paquetes recibidos por la misma persona y del mismo proveedor, con un peso, según controló la Aduana de 2.576 kilogramos. Teniendo en cuenta que el paquete que se intervino en esta operación, y que se acababa de entregar en ese momento, pesaba 40 kilos y contenía 4.500 joyas, el número total de piezas falsas introducidas en España asciende a unas 289.000 joyas.