El rumano para quien el fiscal pide 23 años de cárcel por robar 20 euros y estrangular al hombre que lo había tenido acogido en su casa en la zona del Zoco y que le había comprado ropa reconoció ayer que golpeó y amordazó a la víctima para robarle, pero aseguró que fue otra persona la que lo mató. El acusado, G.Z., afirmó ante el tribunal popular --según informa Efe -- que lo juzga que en diciembre de 2005 conoció en la estación de ferrocarriles de Córdoba a la víctima, un hombre de más de 70 años a quien manifestó que dormía en la calle y que se encontraba sin trabajo y sin documentación.

También contó que estuvo conviviendo con la víctima siete días, período durante el cual le compró ropa, zapatos y un traje, además de que le había dado 20 euros para que llamase a su país. Señaló que el día que ocurrieron los hechos, el 14 de diciembre, un compatriota suyo, que no ha podido ser localizado, le propuso robar al anciano algún objeto de valor o dinero, a lo que él aceptó "para poder volver a su país". Indicó que una vez en la vivienda de la víctima, y sin que mediara palabra alguna, le propinó un puñetazo en el estómago para reducirlo, aunque, como quiera que el anciano empezó a gritar, le golpeó también con una botella de cristal en la parte de atrás de la cabeza. Y relató también que acto seguido buscó por la vivienda bufandas y otras prendas de ropa que pudieran servir para maniatarlo y amordazarlo, tras lo cual lo trasladaron al cuarto de baño, ya que su intención era "convencerle" para que les diese el dinero.

G.Z. afirmó que en ese momento alguien llamó a la puerta de la vivienda y que él salió de cuarto de baño para ver quién era. Destacó, además, que cuando regresó al baño su cómplice se encontraba sobre la víctima "retirando las manos del cuello", momento en el que le dijo que había matado al hombre por temor de que los descubrieran.

Posteriormente, el acusado y su cómplice buscaron el dinero que había en la vivienda.