Después del Parque Figueroa y del Santuario, los colectivos y las administraciones también han puesto en marcha, dentro de los proyectos del Area de Rehabilitación Concertada (ARC) San Martín de Porres, la instalación en masa de ascensores para unos 96 bloques del Sector Sur, mejoras que afectan a 1.920 viviendas y, según los cálculos, a unos 6.000 cordobeses (nada menos que el 2% de toda la población de la ciudad), informa del coordinador ciudadano el ARC, Juan Perea.

Hasta la fecha, el equipo que impulsa el ARC se ha reunido con 71 de los 96 bloques en los que, a lo largo de los próximos años, se instalarán ascensores, dejando varios meses para que las comunidades estudien y decidan al respecto, no tanto sobre el coste de las obras sino la fórmula a seguir: ascensor exterior delante del portal de entrada y cambiando todas las escaleras, mantener la escalera a costa de que las paradas sean en los descansillos o, por último, comer 3 metros a algunas viviendas a las que les compensarán la pérdida.

BARATO PESE A TODO Respecto al coste de las mejoras para los vecinos, el plan es el más beneficioso de los que se conocen gracias a la declaración de ARC de la zona. Los vecinos sólo tendrán que pagar el 25% y el resto lo pondrá la Junta. Hay que recordar que en el Parque Figueroa y en el Santuario la aportación de los vecinos es del 50%, un 35% la Junta y el resto lo pone Vimcorsa. En total, los beneficiarios del plan en el Sector Sur pondrán unos 300 euros por vivienda, cantidad irrisoria si se tiene en cuenta la revalorización del piso, aunque para muchos vecinos suponga una cifra enorme para sus modestas economías (pese a todo, se está negociando con bancos su financiación).

Según recuerda Juan Perea, la instalación en masa de ascensores en esta parte del Sector Sur servirá para revalorizar las viviendas, aumentar la calidad de vida, dignificar el barrio o, incluso, aumentar la autoestima de los residentes en la zona, un factor psicológico que tampoco se puede olvidar.

UNOS 2.000 MAYORES Sin embargo, lo más importante, explica Juan Perea, es que se conseguirá rescatar de su cautiverio en casa a muchos mayores para los que, muchos años después de mudarse a esta zona, las escaleras se han convertido en barreras infranqueables. De hecho, según las estimaciones del equipo impulsor del ARC, cerca del 35% de los residentes en la zona tienen más de 65 años. De los más de 2.000 mayores, se calcula que más de doscientos tienen considerables problemas de movilidad, lo que posiblemente sea la mayor bolsa de mayores con barreras arquitectónicas en su vivienda de toda la ciudad.