Distintas asociaciones cordobesas de pacientes con enfermedades reumáticas reivindicaron ayer una ratio de reumatólogos por enfermo "similar a la que tienen los países de Europa Occidental, de uno por cada 80.000 personas, y no la actual proporción de uno por cada 120.000, para que todos seamos enfermos de primera división". De esta manera se expresaba el presidente de la Asociación Cordobesa de Espondilitis, José Román, que participó en el Programa Bienestar , iniciativa itinerante que trasladó ayer a Córdoba la Liga Reumatológica Española (LIRE), que persigue la mejora de la calidad de vida del paciente reumático a través del acceso a la información de todo lo concerniente a su enfermedad con el fin de que pueda tomar decisiones y mejorar así los resultados de su tratamiento.

Román abogó también "para que estos especialistas estén en todos los sitios, sean pueblos o capitales", y defendió asimismo que los médicos de medicina general "manden a estos pacientes al reumatólogo y no los lleven de traumatólogo en traumatólogo". La formación de equipos multidisciplinares y la redacción de un protocolo consensuado es algo que defienden desde estas organizaciones, que se quejan de la falta de diagnóstico precoz y de acceso a tratamientos innovadores.

Los responsables de la Asociación Cordobesa de Artritis y de la Asociación Cordobesa de Fibromialgia, Juan Luque y Encarnación Sarriá, respectivamente, coincidieron en señalar que la desinformación sobre estas enfermedades es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los pacientes. Saber sobre lo que se padece ayuda a convivir con la patología: "Surgen menos problemas por desconocimiento y desaparecen miedos e inseguridades", asegura Sarriá. La información de facultativos --insisten en la importancia de la relación médico-paciente-- y familiares se considera vital desde estas organizaciones, así como la sensibilización social.

Por su parte, el jefe del Servicio de Reumatología del hospital Reina Sofía, Eduardo Collantes, incidió en la importancia de que "las enfermedades reumatológicas crónicas no pasen más de tres meses sin diagnosticarse, porque el tratamiento cambia la evolución de la enfermedad". Señaló que en torno al 15 por ciento de la población cordobesa padece alguna enfermedad reumática (la LIRE estima unos 12.000 afectados) y apuntó que más del 40 por ciento de las consultas en asistencia primaria están relacionadas con problemas reumatológicos.