Balbino Povedano podría ser un hombre del Renacimiento, porque además de su larga trayectoria como ginecólogo ha estado presente en los campos más dispares y siempre con éxito, aunque él se considera un heredero del Modernismo y de la Revolución Francesa. Nació el 4 de julio de 1930 pero todavía tiene energías para desarrollar una intensa actividad y aclara que "soy viejo en edad cronológica, pero nada más, si la diferencia entre el joven y el viejo es el proyecto y pensar en el futuro, a mí el pasado me interesa poco, sólo como experiencia, porque el pasado no se puede cambiar".

Para empezar, es inevitable preguntarle qué significa para usted recibir la Medalla de Oro de Andalucía.

-- Desde el punto de vista racional pienso que es una donación por gratuidad y que no tengo muchos méritos para que me den esta medalla. Si tengo alguno es que me sé rodear de gente que vale, por eso tres cuartas partes de esta distinción no son mías, sino de quienes me rodean, desde mi propia familia. Desde el punto de vista sentimental, siento una gran gratitud y estoy muy contento porque es una distinción de una comunidad por la que hemos luchado, de una sociedad muy distinta a la que era antes.

Esta concesión fue pedida por una plataforma ciudadana, además de por los ayuntamientos de Priego, Bujalance, Córdoba, la Diputación y la Universidad. ¿Cómo consigue una adhesión tan unánime?

-- No lo sé, pienso que no tengo muchos enemigos, pero sí muchos amigos. Yo no veo enemigos a mi alrededor, a veces vemos cosas que nos hacen creer que el mundo es malo, pero yo no lo creo, creo que hay más personas buenas que malas.

¿Cómo ve la situación de Andalucía en la actualidad?

-- Creo que el cambio que ha habido es increíble. Yo llegué a Córdoba en 1958 y entre aquella Andalucía y la de hoy no hay color. Ha habido un proceso muy importante de democratización a nivel del Estado, ese gobierno del pueblo es un logro que Andalucía está percibiendo. Pero además están surgiendo las organizaciones no gubernamentales y los movimientos sociales. Eso abre en Andalucía un porvenir importante porque las ONG no tienen aspiraciones a poder, ni entran en políticas, sino que tratan de resolver problemas concretos, y los movimientos sociales influyen en los partidos para que apliquen determinadas políticas.

Redactar su semblanza no es fácil, porque además de una larga trayectoria como ginecólogo y obstetra ha presidido numerosas entidades. ¿Cuál de sus aspectos profesionales le ha deparado más alegrías?

-- Yo soy médico y el ejercicio de mi profesión para mí es festivo, cuando deje de disfrutar con mi trabajo no seguiré ejerciendo. Pero me escandaliza que no seamos iguales, por eso me he sentido a gusto cuando he podido echarle una mano a alguien. Recuerdo un hombre de Guinea que tenía cataratas congénitas, no veía, yo no le pagué el viaje, ni le operé, sólo hablé con un oftalmólogo para que lo hiciera, pero cuando salió del quirófano y podía ver, el abrazo que me dio es algo que no se olvida. Creo que esas cosas son las que me han hecho más feliz.

Posiblemente su intenso trabajo también le habrá deparado algunas críticas, ¿hay alguna que considera injusta?

-- Yo debo ser tan tonto que no recuerdo malas críticas, no soy consciente de ellas. Quizás recuerdo que cuando era presidente de la Cruz Roja apoyé mucho la ampliación del hospital y eso no salió y dimití, pero sigo siendo socio de la Cruz Roja. Cuando uno tiene una opinión no puede pretender que todo el mundo la acepte, eso es una dictadura, yo tengo una opinión y la defiendo, y como no podía seguir esa opción, me fui. Pero sé aceptar bien las críticas, mi mayor juez es mi mujer, es durísima, pero yo lo agradezco, creo que eso me enriquece.

Y hablando de ese gran hospital privado para Córdoba, ¿se hará realidad ese proyecto?

-- Sí, sin duda, no puedo decir más al respecto porque entiendo que no me corresponde pero sí, se hará (sonríe misterioso).

A pesar de todos sus trabajos aún sigue pasando consulta, ¿cómo saca tiempo para desarrollar tantas actividades?

-- Madrugo mucho, me acuesto temprano, pero no trabajo tanto, ahora estoy más descansado, tengo tres hijos ginecólogos, me he constituido en empresario y trabajan para mí (se ríe). Eso es mentira, pero bueno...

¿Le alegra que tres de sus hijos hayan seguido su camino?

-- Tengo grandes ventajas porque puedo transmitirles algo y sobre todo aprendo más de ellos de lo que les enseño. Sus años de formación, su experiencia, todo eso me ha obligado a estar más al día y puedo compartir con ellos las responsabilidades, me consultan y les consulto, tengo una comunicación especial porque hablamos del mismo tema. Pero no lo veo como un pervivir a través de los hijos. Ellos son distintos a mí, no puedo querer pervivir en otro, ni siquiera en un clon.

Por cierto, ¿qué opina de la clonación?

-- A mí no me escandaliza, ante ciertas cosas no se puede uno oponer por principio, porque el hombre se mueve por dinero y por poder pero sobre todo por conocimiento. No se puede limitar el conocimiento. Por otra parte nunca seremos iguales, las experiencias de cada uno son distintas, el hombre no es sólo genes, el hombre es hombre porque vive en sociedad. Además los gemelos univitelinos son una clonación de la naturaleza. Pero un hombre que quiera hacerse pervivir a través de un clon se engaña porque el otro será otro sujeto con su misma carga genética pero con una experiencia distinta, un comportamiento distinto, no será él.

En el acta de concesión del premio se destaca su ayuda a colectivos necesitados, ¿cómo ve la sociedad actual y qué cree que hace falta para que sea más justa y solidaria?

-- Creo que la sociedad es cada vez más justa y más solidaria, lo cual no quiere decir que nos debamos conformar, ni mucho menos. Yo pertenezco al modernismo y nosotros introdujimos en el altar a la diosa Razón y venimos de la Revolución Francesa. El siglo XIX logró la libertad, con el Liberalismo, el siglo XX casi ha conseguido la igualdad con el Socialismo, y ahora nos queda la Fraternidad. Y se empieza a ver, porque triunfan valores como la solidaridad. Claro que hay cosas desgarradoras, la situación de Africa, los niños que mueren de sida... Pero desde los esclavos hasta hoy la Humanidad ha progresado mucho.

No cree por tanto en la teoría de Rousseau del buen salvaje echado a perder...

-- No, creo que somos mejores cada vez y que los que vienen son mejores que nosotros. Aunque decir eso hoy con la guerra detrás de la esquina parece que no tiene sentido. También es