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Diario Córdoba

ESPAÑA, LA RUTA DEL MISTERIO

Tumbas antiguas y fenómenos insólitos en el Museo Arqueológico de Cartagena

En los años ochenta del pasado siglo, el Ayuntamiento de Cartagena levantó este edificio sobre los restos de una necrópolis paleocristiana

Entrada al Museo Arqueológico de Cartagena. SANTIAGO GARCÍA / CREATIVE COMMONS

España, la ruta del misterio

Una sección coordinada por José Manuel Morales

«Una trabajadora municipal asegura ver el espíritu de un niño con una toga cerca de un cementerio tardorromano. El caso del museo cartagenero posee todos los elementos para convertirse en un gran expediente X de nuestro país»


Es común escuchar historias sobre apariciones relacionadas con espectros y sucesos extraños en edificios públicos. Sólo con mencionar el Palacio de los Marqueses de Linares en Madrid o la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba, nuestra cabeza se llena de imágenes fantasmagóricas que nos pondrán los pelos de punta. Pero si ese edificio se encuentra construido sobre los restos de un cementerio del siglo V d.C., la realidad supera a cualquier relato que hayamos podido escuchar. 

Así le sucedió a una trabajadora del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena en el año 1999. Alguien que desde el 25 de junio de ese año asegura haber vivido una experiencia paranormal. No era aún mediodía. De repente, M.C. entra al laboratorio. Tropezándose con todo y gritando como si hubiera visto al mismísimo diablo, pide auxilio por algo que le acaba de pasar en la antigua necrópolis. Después de que logran tranquilizarla, revela que acaba de ver a un niño pequeño, semidesnudo y envuelto en una especie de toga blanca, en la zona restringida del cementerio tardorromano.

Necrópolis paleocristiana mencionada en el artículo. SANTIAGO GARCÍA / CREATIVE COMMONS

Entendiendo que necesitaba ayuda y que posiblemente habría entrado por el almacén, la empleada municipal se había acercado a él para socorrerlo, momento en el que pudo apreciar cómo el pequeño se esfumaba delante de sus ojos. No fue el único testigo de este fenómeno, puesto que un año después el director del centro exponía en la prensa local que en su museo había fantasmas. Y desde entonces, visitantes y turistas hablan de sensaciones extrañas cuando recorren el edificio, a caballo entre el frío y el “mal aire”.

Varios son los testigos que, con posterioridad, y encontrándose trabajando en los fondos del museo, han hablado de sonidos sin origen identificado, de pasos que les seguían, de cómo se caían objetos sin que nadie los tocara, de sentir que no estaban solos o de escuchar fuertes golpes que parecían provenir siempre de esa necrópolis paleocristiana. Algunas indagaciones apuntan a que el espectro que provocaría todas estas situaciones de difícil explicación sería el de un niño de unos siete años que fue enterrado, a principios de nuestra era, sin la moneda que el barquero Caronte exige para acceder al Más Allá, condenándolo a vagar sin rumbo por toda la eternidad. 

A día de hoy parece que siguen produciéndose apariciones en el entorno. Los vecinos de los edificios colindantes al Museo Arqueológico, sobre todo los más cercanos al milenario cementerio, continúan hablando de ruidos en mitad de la noche, y de sombras de infantes que parecen materializarse en sus propias viviendas.

* Guía de Rutas Misteriosas en Cartagena

www.rutasmisteriosas.es

[Aquí puede leer la serie la Córdoba misteriosa]

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