¿Se le puede pedir algo más el 2021?

La verdad es que no, este año está siendo un sueño hecho realidad y ni mucho menos me lo esperaba. Estoy cerca de ser una de las diez mejores jugadoras del mundo, ya tengo un título y de los que me gustan. Son cosas que siempre había deseado.

¿Y eso que la cosa no empezó demasiado bien cuando, en Australia, se pasó un puñado de días confinada.

Sí, fue una experiencia muy dura para mí. Después de asimilarlo, lo tomé de la mejor manera posible y cerrada como lo estaba en una habitación, hice allí todo lo que tenía a mi alcance. En muchos momentos me decía a mí misma que tanto sufrimiento al final tendría su recompensa.

Hábleme de Indian Wells. ¿Qué significa para usted?

Primero, y como he dicho, es un sueño. Después, tarde o temprano tenía claro que me llegaría un éxito así porque estaba haciendo un gran año, siendo una jugadora muy constante. Quizás hasta entonces no había hecho un torneo tan regular ni tan espectacular. Pero sabía que ganaría. Ni idea de cuándo podía ser, pero no debía tardar. Ha sido en Indian Wells. Todo el mundo le llama el quinto Grand Slam y por algo será. A mi me gusta mucho.

Conseguido este título, ¿le da miedo que la gente le pida más y más?

El miedo siempre está. De alguna manera u otra, pero suele existir. Sabe qué pasa? Que es así. Sé que la gente me pedirá y me exigirá muchísimo. Es lo que tiene el deporte de élite. Ahora, si no gano y pierdo en unas semifinales o soy subcampeona, parecerá que no he hecho nada o muy poco. Sabe mal pero lo acepto. Por eso tengo un muy buen equipo que me ayudará a llevarlo de la mejor manera posible.

Durante estos días ha explicado que ganar en Indian Wells le ha servido para reivindicarse. ¿Ante usted misma o ante el entorno?

Por un lado, conmigo misma porque siempre he sido una persona muy competitiva. Y por otro, con gente que he conocido a lo largo de mi camino y que no creía que llegaría a donde he llegado ahora. Te das cuenta, sobre todo en los malos momentos, que hay muy poca gente que te apoya. Los he querido demostrar, a todos ellos, que estaban bien equivocados.

¿Como es de necesario hacer tomar conciencia a la gente que los deportistas de élite son, al fin y al cabo, personas?

¡Mucho! Es justo eso. Nosotros somos humanos, como todo el mundo. Tenemos los mismos miedos, los mismos nervios y emociones. Muchas personas creen que somos robots que nos ponen ahí en medio, en un ring, un estadio o una pista de tenis, y que funcionamos porque estamos programados para hacerlo. Y no es así.

Han salido casos a la luz como los de Naomi Osaka o Simon Bile, evidenciando una fuerte presión del entorno.

Ya era hora, sinceramente. Puede ser positivo que deportistas de esta magnitud, con una repercusión como la suya, hayan expuesto sus miedos, sus inquietudes. Yo me incluyo. Es importante que la gente se dé cuenta.

Los malos momentos, el sufrimiento ... ¿Le queda ya todo esto atrás?

Por suerte, sí. Ahora mi día a día ya es otra historia. Es obvio que el día de mañana también tendré que pasar por malos momentos. Como todo el mundo. Lo que he vivido me ha servido para hacerme mucho más fuerte, madurar y convertirme en la persona que soy.

¿En momentos como estos le vuelven a la cabeza sus inicios?

Le seré sincera. Ahora es cuando, más que nunca, recuerdo cuando empecé. Y pienso, sobre todo, en mi primer entrenador (Marcelo Wieliwis). Murió hace dos años y me da mucha pena no poder compartir con él todo esto. Creyó en mí desde que me conoció y es una lástima que se haya perdido lo que me está pasando.

Usted ya se ha convertido en un espejo para la gente que sube.

Y yo contenta. No solo tengo el objetivo de convertirme en una de las mejores tenistas del mundo, también quiero inspirar a la gente. He trabajado mucho para que esto sea posible.

¿Con un título así espera que el tenis sea un deporte más seguido en este país o cree que tiene suficiente repercusión?

Yo creo que ya tiene fuerza de presencia en los medios. No nos podemos quejar. En este aspecto estoy bastante satisfecha. Está claro que hay deportes con más vuelo, como el fútbol, y ojalá algún día lleguemos a este punto.