Nacieron para tender la mano a los más desfavorecidos y llevan 20 años construyendo ciudad y solidaridad en Córdoba. Lo demostraron ayer en un acto sencillo aunque cargado de simbolismo, en el que la Fundación Prolibertas, a la que cada día habría que agradecer su silenciosa entrega, celebró su aniversario dando las gracias. El director de la entidad, Antonio Jiménez; y el director del comedor, Eduardo García, recordaron los orígenes de esta comunidad trinitaria, convertida ya en gran familia, allá por el 2001, cuando apostaron por dar un paso más en lo que llevaban haciendo toda la vida, trabajar por las personas sin hogar, los reclusos y las personas inmigrantes. «Ojalá no hagamos falta veinte años más», dijo Jiménez en su intervención, con la esperanza de que algún día los motivos de la exclusión social desaparezcan dando lugar a una sociedad más justa e inclusiva. 

El Coro Gospel Casa Libertad, anoche. MANUEL MURILLO

Desde que el proyecto vio la luz, no han faltado entidades e instituciones que han querido ir de la mano de Prolibertas aportando lo que cada uno tenía. Una representación de todos ellos recibió ayer el mejor de los regalos, una pequeña maceta con una semilla y el encargo de seguir sembrando libertad y dignidad para las generaciones futuras. «En este sencillo obsequio representamos lo que hacemos cada día: sembrar, regar y cuidar». Por el escenario de la gala, preparado con mimo en el patio del colegio Santísima Trinidad, pasaron centros educativos, oenegés, asociaciones, fundaciones, Universidad, empresas, el comedor Madre Teresa, antiguos alumnos de Cervantes, miembros de la familia trinitaria, voluntarios, Junta de Andalucía, Ayuntamiento y los más importantes, usuarios del comedor. Las personas sin hogar fueron, sin duda, las que dejaron el testimonio más indeleble de la noche, el de la superación de obstáculos a través del esfuerzo y de la valentía. 

Esa valentía les llevó primero a protagonizar una representación teatral basada en hechos reales, donde expusieron cómo cualquier persona, en un momento dado de la vida, puede caer en el sinhogarismo, lo que nunca debería ser excusa para la invisibilización o el rechazo social. Isabel y Alfonso, dos de los usuarios, tomaron la palabra para poner voz y rostro a las reivindicación de dignidad de todos ellos y como colofón se presentó en primicia el Coro Gospel Casa Libertad, con usuarios del comedor, vecinos y voluntarios. Fruto del empeño de su directora, Beatriz Rico, se estrenaron en público ante los presentes. Con solo mes y medio de ensayo, aún habrá que darles tiempo para ponerles nota musical. Como iniciativa de inclusión, sin embargo, ya tiene un sobresaliente. 

Representación sobre las personas sin hogar. MANUEL MURILLO