Tiene fama internacional con tan solo 22 años, se la ha ganado llevando el estilo musical del violín flamenco por festivales y conciertos del mundo.

--Hoy participa en un concierto benéfico para recaudar fondos destinados a niños con enfermedades crónicas a través de la fundación Pequeño Deseo, ¿cómo se siente al poder colaborar con esa iniciativa?

--Muy feliz de poder contribuir en esta buena causa, más cuando se trata de niños, que son los más indefensos.

--Debutó muy joven y muchos años después sigue en el panorama, ¿cómo lo consigue?

--Todo empezó como un juego que poco a poco ha ido cogiendo forma, con mucho viaje y mucho concierto en el extranjero, alguno también en España. A los 12 o 13 años me fui dando cuenta de que me quería dedicar a esto, y me han ido bien las cosas, estoy teniendo conciertos cada vez más importantes.

--Participa en festivales y recitales de América, Asia y Europa, ¿cómo lleva pasar tanto tiempo fuera de Córdoba?

--Soy muy cordobés y me encanta estar aquí, cuando estoy fuera echo de menos a mi familia y amigos. Pero, también, está bien salir para querer más todo lo que tengo aquí.

--¿Qué le lleva a un músico clásico a querer convertir el violín en el instrumento de interpretación flamenca?

--El flamenco siempre ha sido uno de los estilos que más me atraían. Siempre repetía las canciones de Paco de Lucía o Vicente Amigo con el violín. Un día decidí que por qué no innovar y hacer algo único, y en eso estoy.

--¿Cuál es el concierto que más le ha impactado?

--Sin duda me quedo con el de Carnegie Hall de Nueva York, por todo lo que conlleva la experiencia de tocar en esa ciudad, y en ese mítico teatro. Me acuerdo de cómo me sentí en el camerino por donde han pasado todos los grandes, los Beatles, los Rollings, Michael Jackson, Plácido Domingo, Paco de Lucía. Con 18 años estar en esos camerinos y luego salir a esa sala fue emocionante.

--¿Qué nos puede adelantar de sus próximos proyectos?

--Estamos cerrando una pequeña gira para antes de que termine el año, y una en Asia y Norteamérica para 2016. Ahora mismo no puedo decir fechas, pero en la web irán saliendo conforme se vayan cerrando.

--¿Qué se siente al ser uno de los primeros jóvenes españoles con fama internacional?

--Muy contento de que a uno le reconozcan el trabajo que hace, pero, sobre todo, me quedo con que disfruto con lo que hago y quiero seguir haciéndolo.

--¿Cuándo fue la primera vez que le pusieron un violín en las manos?

--Pues lo cogí yo (risas). Tengo una foto que me enseñó mi padre con 11 meses y en la mano tenía un violín de juguete. Y luego, como te he contado, era como un juego desde chico, a los 4 o 5 años mi vida era jugar al fútbol con los amigos, tocar el violín e ir al colegio.

--¿Si le pudiera pedir algo al futuro, qué sería?

--¿Se cumple si lo pido? (risas). Mi ilusión ahora, sin duda, es poder llevar este nuevo estilo musical del violín flamenco por todo el mundo. Y continuar disfrutando con lo que hago.