La cooperación y ayuda al desarrollo va mucho más allá de la atención a proyectos concretos que definen actuaciones que remedian carencias y situaciones críticas o que pueden entenderse como tales a simple vista. Proyectos como construir un pozo, equipar un centro docente, reparar una carretera o ayudar a mantener las culturas autóctonas indígenas representan actuaciones muy necesarias que aportan alimentos y medios económicos para iniciar la creación de infraestructuras básicas para garantizar mejores condiciones de vida en el futuro. Es evidente, sin embargo, que quedan fuera de muchos de estos proyectos las potencialidades humanas de la población autóctona. No cabe duda que el recurso más valioso que posee un país, sea cual fuera, es el potencial de su pueblo y el desarrollo de las capacidades de sus gentes.

En este sentido, la Fundación Social Universal (FSU), una oenegé montillana que desarrolla desde hace muchos años una admirable labor en el campo de la solidaridad y cooperación con proyectos en apoyo de zonas concretas de varios países, ha puesto en marcha una nueva iniciativa para "formarse de cara al ejercicio ciudadano y para ejercer democráticamente sus responsabilidades y deberes con su comunidad y su país". La experiencia se lleva a cabo en Perú, por los vínculos que unen a Montilla con este país gracias a dos personajes históricos de la talla del Inca Garcilaso de la Vega y San Francisco Solano.

La FSU entiende que es indispensable fortalecer la conciencia ciudadana de docentes y estudiantes peruanos, para "fortalecer el sentido cívico entre estos ciudadanos".

En este sentido, el programa que ha puesto en marcha la FSU incluye actuaciones para promover la participación y el interés por políticas públicas de 180 docentes y 5.400 alumnos de 36 instituciones. Un ambicioso plan gestionado por la oenegé montillana con la colaboración de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo, la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Montilla.

El coordinador de la Fundación Social Universal, Juan Manuel Márquez Pena, ha señalado que "en todos estos años no solamente nos hemos preocupado y ocupado de promover el acceso a la educación, y a una educación de calidad, de niñas, niños y jóvenes sin recursos económicos, discapacitados, excombatientes de guerra, damnificados por minas antipersona, reclusos y exreclusos de diversos países, incluido el nuestro; sino que además nos hemos consolidado como una organización orientada al desarrollo de las capacidades humanas e institucionales, centrada más en los factores del conocimiento que en los factores materiales del desarrollo".

Añade Márquez que la Fundación Social Universal se ha comprometido "a la mejora del desempeño de gobierno y gestión de autoridades y funcionarios".