La llegada del día descubrió a los vecinos de los municipios afectados la magnitud de la tragedia vivida durante la noche. Coches arrastrados por el barro o aplastados por la caída de muros; casas, sótanos y garajes inundados hasta donde nunca antes había llegado el agua; locales comerciales impracticables y negocios arruinados fueron la nota dominante en Aguilar y Bujalance. Además, pocas fueron las viviendas que se salvaron de las incidencias en estos dos municipios, que tardarán en recuperarse del drama vivido.