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Madrugada y Viernes Santo

Un relato distinto para una jornada cofrade excepcional en Córdoba

La entrada en primer lugar en carrera oficial del Santo Sepulcro, que ha generado debate sobre le Semana Santa cordobesa en sí misma, quedó atrás en un cálido y espléndido Viernes Santo

El Sepulcro abre por primera vez la carrera oficial

Víctor Castro

Juan M. Niza

Juan M. Niza

Sin ánimo de sentar precedente y dejando muy claro el carácter excepcional y provisional respecto al futuro, la hermandad del Santo Sepulcro entró la primera en carrera oficial el Viernes Santo. Se trató del cambio horario más llamativo en la Semana Santa 2026, que respondía a la necesidad de reorganizar los tiempos de paso por la Catedral con un doble objetivo: no alargar tanto esta jornada dentro del primer templo de la diócesis y, con respecto a la hermandad, frenar el importante desgaste para los participantes en la estación de penitencia con su tardío regreso a la iglesia de La Compañía.

Ciertamente, no hubo problema para este cambio con el buen entendimiento entre las cofradías del día ni por la Agrupación de Cofradías. Aunque la decisión trascendió en el mundo cofrade, siempre repleto de debates, a través de dos vertientes. La primera, el devenir de la Semana Santa hacia la tarde en un país donde cada generación es más europea en hábitos y horarios. Un par de datos: la hora media de salida de la cruz de guía en esta última década está en las 17.45 horas. En 1998 era las 18.50, mientras en 1968 se salía del templo a las 21.15 horas y casi todas las procesiones se vivían de noche.

Pero antes de seguir con ello empecemos por el principio, narrando la espléndida jornada con la salida en la medianoche del Jueves Santo de la Buena Muerte.

Con el Cristo de Gracia, Las Angustias, El Caído y la Santa Cena que ya prolongaban la noche hacia la Madrugada cordobesa, los hermanos de la Buena Muerte pusieron su cortejo en la calle con 231 componentes. Monte Calvario de flor roja y en las piñas de las dos jarras y friso de iris para el paso del Santísimo Cristo y flor blanca para el palio a la Reina de los Mártires, que lucía la restauración del manto realizada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Al menos en las primeras horas de la madrugada, el centro de Córdoba aún era un bullir de idas y venidas. Sería al regreso de carrera oficial cuando la hermandad más se reencontró consigo misma aprovechando la soledad de esas horas y sin echar de menos la agitación.

Eso sí, por la mañana, esa animación volvió con la presencia de la Legión en el Vía Crucis de la hermandad de la Caridad hasta la Catedral; además del ir y venir entre iglesias y conventos para contemplar los altares y los pasos montados en las cofradías del día.

Entre los ilustres visitantes se encontró el obispo de Córdoba, que a las 12.30 horas visitaba San Pablo para conocer a los responsables de la hermandad de La Expiración y los por menores de los preparativos de su estación de penitencia. El prelado ya había estado en el resto hermandades que procesionaban por la tarde, salvo el Santo Sepulcro, a la que iría poco después. Otro tanto hacían los concejales Miguel Ruiz Madruga y Julián Hurtado que, es otro ejemplo, a las 13.30 visitaban los pasos montados de Los Dolores.

La Legión acompaña al Cristo de La Caridad

A. J. González

El Santo Sepulcro

Ya por la tarde, y con más de dos horas aún de sol por delante, el Santo Sepulcro salía de la iglesia de La Compañía a los sones del trío de capilla Sabit, con Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro; y el Coro Cantabile de Córdoba, haciendo lo propio con Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, exornada con flor blanca con forma de campaña invertida en sus jarras. En ambos casos con un repertorio perfectamente ajustado y también en los dos pasos con el equipo de capataces de Luis Miguel Carrión Curro.

El sol de la tarde saludó dotando de miles de rayos dorados esa magna urna que tallase Juan Pérez Sánchez con el diseño de Jorge Mellado y piezas en plata de Manuel Valera. Como si la tarde quisiera dejar en un muy segundo plano debates sobre el horario del Santo Sepulcro. Por cierto, con argumentos en pro y en contra que, se oían ese Viernes Santo, se remontaban hasta la época del obispo Pedro Antonio de Trevilla, que ni siquiera pudo con esta procesión por mucho que quisiera condensar en el ‘Santo Entierro’ la Semana Santa Cordobesa.

La Soledad

Cuando el Santo Sepulcro volvía de carrera oficial, y aún sin cerrarse la noche, María Santísima en su Soledad ya llevaba más de tres horas procesionando, acompañada de la banda de música de La Estrella y exornada, hermosa, austera y franciscana, con lirios blancos.

Casi doscientos hermanos componían el cortejo procesional, en una hermandad que sin embargo va viendo ascender su nómina de cofrades con el respaldo que el barrio de Levante está dando a ‘su’ hermandad desde que se trasladó desde la iglesia de Santiago. Ello puede haber contribuido a los estrenos de este año: El guión de juventud, realizado en el taller de bordados de Santa Victoria (Córdoba) con diseño de Rafael Rueda, que también concibió el dibujo de la daga de plata que después ejecutó el taller orfebre de Jesús Amaro y se estrenaba en esta jornada.

La Expiración

Por su parte, iris y rosas malvas exornaron el paso del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio, mientras que se eligió para Nuestra Señora del Rosario Coronada rosas de pitiminí blancas, estando los pasos acompañados, respectivamente, por la capilla musical Ars Sacra de Écija (Sevilla) y la banda de música de Nuestra Señora del Carmen, de Villalba del Alcor (Huelva). Impecable su caminar este Viernes Santo, como corresponde a la decana de Córdoba en crear una cuadrilla de hermanos costaleros.

El Descendimiento

Justo cuando el Santo Sepulcro entraba en la carrera oficial, y puntualmente a las 19.50 horas, la hermandad del Descendimiento ponía su cruz de guía en la calle para hacer poco después infinito de marchas, aromas y vivencias el Puente Romano. Especialmente al llegar a la altura de la imagen de San Rafael, el hito que señala que ya «se entra en Córdoba», como aún dice algún castizo del barrio. Como buena parte ya de las hermandades, la cofradía encargó a profesionales la flor, concretamente a Ego Arte Floral, con un impresionante resultado de un selvático exorno de rosas y otras flores desde el amarillo pastel al morado. Tonos anaranjados y puntos azules para el palio de Nuestra Señora del Buen Fin y un exhuberante monte calvario verde y frontal de rosas rojas y otras flores que desbordaban el paso para el misterio del Santísimo Cristo.

La Conversión

El Santísimo Cristo de la Oración y Caridad, por su parte, salió temprano, a las 17.20 horas, para su larga estación de penitencia. Ni la incorporación este año de La Presentación, desde Cañero, le ha quitado ese récord de ser la procesión más larga de la Semana Santa de córdoba con 7,3 kilómetros entre ida y vuelta.

Y todo ello sin perder ni un momento el ánimo y a los sones de un cuidado repertorio de marchas, que incluso anunciaron en redes sociales, a cargo de la agrupación musical de Nuestro padre Jesús de la Redención. Complejo, delicado y magnífico su exorno de flor variada, desde el amarillo al malva pasando por rojos y verdes.

Los Dolores

El relato de la jornada, como a principios del siglo pasado, lo cerró la Señora de Córdoba. El paso del Señor de la Clemencia lució lilas y rosas rojas; mientras que el de Nuestra Señora de los Dolores Coronada, dejando un aroma delicadísimo, fue exornado con calas, rosas blancas con tono marfil y mundo, esas florecillas humildes que se quedaron en el paso desde que hace mucho (muchísimo) se empleaba para tapar los cables cuando a mediados del siglo XX se iluminaba la imagen con baterías, cuenta el hermano mayor José María Herrero. Un tributo a la historia reciente de una hermandad que, por otra parte, no se queda corta de devoción, patrimonio e historia de siglos. Ni mucho menos.

Capítulo aparte, si comenzábamos hablando del debate sobre el desplazamiento de la Semana Santa hacia la tarde, se dejaba otra cuestión también a objeto de discusión cofrade desde hace tiempo: el por qué Córdoba no ocupa la jornada del Sábado de Gloria con procesiones, como sí es habitual en el resto de la provincia, Andalucía y España.

El argumento de que en la ciudad se cumple con el relato bíblico y que la Semana Santa, salvo la procesión del Señor Resucitado, debe terminar con el Santo Sepulcro, es una buena razón que, sin embargo, pierde peso desde este Viernes Santo. A ello ya contribuyeron excepcionalidades como las del año pasado, cuando el regreso de La Merced y La Estrella a sus templos (se habían tenido que refugiar en La Catedral por la lluvia en sus respectivos días) propiciaron un multitudinario traslado en Sábado de Gloria que llenó el Casco Histórico. Y aún hay otro punto más para el debate, el afortunadamente gran número de hermandades y prohermandades que esperan incorporarse en breve a la Semana Santa Cordobesa.

En todo caso, tiempo habrá para seguir debatiendo. Ahora toca despedir la espléndida Semana Santa 2026 con la brillantez y el sol, según las previsiones meteorológicas, que le pondrá el Señor Resucitado desde Santa Marina.

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