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COFRADÍAS

El último latido cofrade bajo la ternura del Pastorcillo

Córdoba despide el año procesional en Capuchinos con la salida del Divino Pastorcillo, una cita ya asentada en la Navidad cordobesa que conjugó tradición y fervor popular pese a la amenaza de lluvia.

Procesión del Divino Pastorcillo de Capuchinos

Manuel Murillo

Córdoba ha despedido este sábado el año procesional envuelta en un aire de ternura y recogimiento, cuando el Divino Pastorcillo del Redil Eucarístico de la Divina Pastora ha vuelto a asomarse, un año más, a la emblemática plaza de Capuchinos. El enclave, cargado de historia se ha trasformado en un espacio de oración para contemplar una estampa que poco a poco se afianza en la Navidad cordobesa.

A pesar del frío y la amenaza de lluvia, numeroso público se ha dado cita en este rincón tan especial de la ciudad, desde donde la procesión ha emprendido su caminar pausado y armonioso. El Divino Pastorcillo avanzó mecido con mimo por una joven cuadrilla de costaleros, cuyo andar acompasado se fundía con los sones cofrades y miradas emocionadas. Las calles cercanas se han convertido así en un escenario íntimo y acogedor, donde la tradición y la fe dialogaron marcando el último latido cofrade del calendario anual.

Procesión del Divino Pastorcillo desde la Plaza de Capuchinos

Procesión del Divino Pastorcillo. / MANUEL MURILLO

La imagen del Divino Pastorcillo de Capuchinos ha procesionado sobre su paso, delicadamente exornado con un cuidado exorno floral a base de distintas variedades florales en tonos rojos destacando las rosas que realzaba la dulzura de la talla. En él también podía contemplarse un Belén minuciosamente dispuesto, con diversas recreaciones belenísticas donde se pudo ver el nacimiento en el frontal, la adoración de los Magos en la trasera y la Huida a Egipto y la anunciación a los pastores en los laterales que aportaban un entrañable aire navideño al discurrir del cortejo. Cada detalle parecía pensado para invitar a la contemplación, reforzando el carácter familiar y cercano de esta salida.

Estreno de la marcha del Divino Pastor

La procesión, compuesta por niños vestidos de pastorcitos y grupos jóvenes procedentes de otras hermandades de gloria y penitencia, así como miembros del Redil Eucarístico de la Divina Pastora, ha avanzado, siempre con la constante amenaza de lluvia, acompañada por los sones de la Agrupación Musical de El Carpio, encargada de arropar musicalmente el caminar del cortejo. En esta ocasión se ha vivido, además, un instante especialmente significativo con el estreno de la marcha Divino Pastor, obra de Francisco Fernández Acosta. La composición, creada expresamente para esta advocación, ha sido interpretada como una auténtica oración hecha música, envolviendo al cortejo en una atmósfera cargada de solemnidad.

Así, la salida del Divino Pastorcillo ha sellado el año cofrade cordobés con una estampa en la que la inocencia propia de la Navidad y la tradición cofrade se han fundido en un mismo gesto. En una tarde inestable que ha obligado a acortar el recorrido por la lluvia, la procesión se convirtió en una despedida entrañable, dejando en el entorno de Capuchinos el eco dulce de una fe vivida con sencillez y la promesa ilusionante de un nuevo ciclo por venir.

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