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Diario Córdoba

COFRADÍAS

Triunfal procesión de la Divina Pastora de Capuchinos por las calles de Córdoba

El cortejo ha recorrido las calles aledañas a la mítica plaza del Cristo de los Faroles

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Triunfal procesión de la Pastora de Capuchinos FRANCISCO GONZÁLEZ

La Divina Pastora de Capuchinos ha recorrido este sábado las calles en procesión triunfal que ha partido desde la mítica plaza del Cristo de los Faroles. Una plaza por la que lentamente ha ido avanzando un nutrido cortejo formado por hermanos del redil, representación de hermandades, colegio de la Divina Pastora y hasta un grupo de niños vestidos de pastorcitos. Un cortejo que ha precedido al paso de la Pastora, que, poco a poco, ha hecho su salida desde la cochera anexa al convento de Capuchinos.

Terminada la maniobra de salida, el paso, mandado por David Arce, ha empezado su caminar a los sones de la marcha El cielo de Capuchinos, interpretada por la banda de música de la Esperanza. Así, a los sones de esta alegre marcha dedicada a fray Ricardo de Córdoba, gran impulsor del redil eucarístico de la Divina Pastora, la Virgen ha cruzado la plaza entre el numeroso público que se ha congregado para contemplarla.

La imagen de la Divina Pastora iba radiante vestida con saya dorada bordada en sedas y manto azul bordado, el pecho cuajado de joyas, como le gustaba verla al mismo fray Ricardo, entre ellas un aderezo de escuela valenciana de joyería, donado por el grupo joven del redil. 

En cuanto al paso, la Virgen ha lucido sobre el característico risco exornado en esta ocasión con distintas variedades florales, mientras que las jarras llevaban nardos que han dejado un suave aroma a su paso.  

Con esta prestancia la hermandad se ha ido adentrando por calles como Carbonell y Morand, plaza del Cardenal Toledo o Ramírez de las Casas Deza en dirección al convento de las Capuchinas para luego girar por la plaza de las Tendillas, desde donde ha retonrado a la iglesia de los Capuchinos.

A lo largo del recorrido se han vivido emotivos momentos, como la levantá dedicada a Juan Berrocal, antiguo capataz de la Divina Pastora, con motivo de su retirada de los martillos.

Se ha puesto fin a una procesión muy cuidada donde no han faltado el cante o las petaladas a la Virgen, signo del cariño con el que el redil capuchino cuida a su titular, la Divina Pastora de las Almas.

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