El Vía Crucis penitencial de las cofradías de la ciudad celebrado este sábado en la Catedral preludia la inminente Semana Santa. Así, numeroso público se echó a la calle este sábado para seguir el cortejo que precedió a la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, que, bajo un cielo plomizo y un leve aire frío, comenzaba a caminar hasta la Catedral para presidir el Vía Crucis coincidiendo con el tercer centenario de la fundación de la hermandad.

Pasadas las cinco de la tarde, el brillo de la plata de la parihuela del Señor se iba acercando a la claridad de la calle desde el interior de la parroquia de San Lorenzo. En la puerta, numerosos cofrades y vecinos del barrio esperaban que el Señor del Calvario cruzara el dintel del templo, algo que no se produce desde hace varios años. 

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El Vía Crucis de las cofradías vuelve a la calle presidido por Jesús del Calvario A.J.González

En esta ocasión no iba en su dorado paso sino en unas andas cedidas por la hermandad de San Pedro de Baena y escoltado por cuatro faroles dorados cedidos asimismo por la hermandad de San Jorge Mártir de Aldea del Rey (Ciudad Real). El Señor fue sobre la peana de Nuestra Señora del Mayor Dolor y exornado con un sencillo friso de clavel rojo salpicado de un leve tono morado.

Las cornetas de siempre de tornaron este primer sábado de cuaresma en música de capilla interpretada por el trío Ars Sacra y las voces del grupo De Profundis, que entonaron una apropiada música para el caminar de Jesús del Calvario en su camino a la Catedral.

En el primer templo de la diócesis esperaban el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, y el resto de cofradías. Tras la oración inicial y la imploración a Dios por el fin de la guerra de Ucrania dio comienzo el piadoso rezo, cuyas estaciones fueron leídas una vez más por el cofrade Fermín Pérez.

Una vez concluido el rezo penitencial se volvió a formar el cortejo de la hermandad del Calvario para iniciar el camino de regreso a su sede canónica en la parroquia de San Lorenzo.