La comparsa Un país llamado Cádiz, de la que forma parte el cordobés Rafael Rojano, comenzó su participación en preliminares con una presentación que arrancó con una primera parte muy suave y melódica y que marcó toda la presentación, aunque para terminar con un final explosivo en el que contaron su ilusión de un país mejor donde los ministros y otros mandatarios gobernaban con el corazón.

Los dos pasodobles tuvieron un ritmo lento y una melodía que permitió acentuar el papel de la letra. Su primero tuvo como protagonista al autor de la música Pepe Martínez, con un emotivo y "sentío" homenaje que hizo el autor Antonio Rivas reconocimiento su trayectoria. Por otro lado, el segundo fue una crítica hacia la poca solidaridad que existe actualmente reflejada en la famosa del niño fallecido en la orilla de una playa griega.

Simpáticos cuplés dedicados a la cercanía que existe este año entre la navidad y el carnaval y la eliminación del Real Madrid debido a la alineación indebida de Cheryshev, que precidieron un estribillo lleno de potencia que refleja su amor hacia la Tacita. El popurrí explica su propuesta de organización de una ciudad y sus reivindicaciones para que Cádiz vuelva a funcionar. La alternancia de ritmos y voces, especialmente la mezcla de coros que interpretaron en la penúltima cuarteta al ritmo de Bohemian Rapsody, envolvieron un final lleno de poderío para dejar una buena impresión en el respetable del Gran Teatro Falla.