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Sumideros naturales de carbono

Reforestar para compensar

La Diputación Provincial de Córdoba continúa con el Programa de Reforestación y Compensación de emisiones de CO2, que ha permitido la plantación de más de 1.700 plantas en los últimos meses

Intervención en la Vía Verde del Aceite, a su paso por Puente Genil. | CÓRDOBA

Intervención en la Vía Verde del Aceite, a su paso por Puente Genil. | CÓRDOBA

Córdoba

En España, las administraciones públicas -y especialmente entidades supramunicipales como las diputaciones provinciales- vienen intensificado en los últimos años su implicación en programas diversos para hacer frente al cambio climático. Estas iniciativas buscan no solo restaurar ecosistemas degradados, sino también capturar dióxido de carbono (CO2), mejorar la biodiversidad y contribuir a la resiliencia de los territorios.

En este contexto se sitúa el Programa de Reforestación y Compensación de emisiones de CO2 de la Diputación de Córdoba, que combina actuaciones de reforestación con objetivos de compensación de emisiones, alineándose con las políticas europeas y nacionales de lucha contra el cambio climático. Esta iniciativa, que arrancó en el año 2022, busca incrementar la superficie arbolada de la provincia y reforzar la función de los ecosistemas como sumideros naturales de carbono, con actuaciones propias o en colaboración con otras entidades.

Entre las actuaciones desarrolladas durante el último mes de 2025 y los primeros meses de este año, el programa ha contemplado la plantación de un total de 1.740 plantas, distribuidas en diferentes enclaves de la provincia. En concreto, en la Finca Porrillas en Alcolea, en la Vía Verde de la Campiña (en el término municipal de Córdoba), en la Vía Verde del Aceite (en Puente Genil) y en el paraje de Los Arroyones (en Fuente Palmera). Además, en Finca Porrillas se ha hecho una experiencia piloto de trasplante de 83 olivos en 2025. «Conociendo la existencia de un proyecto de mantenimiento y mejora de la seguridad vial de una carretera provincial que requería la extracción de olivos, siendo su destino el astillamiento de ramas y generación de madera, el departamento de Medio Ambiente propuso su extracción y plantación en esta finca. El resultado ha sido muy positivo, con una supervivencia superior al 90%», se indica desde este departamento.

Sin embargo, el enfoque de este programa va más allá de la simple plantación de árboles. Las especies seleccionadas están adaptadas a las condiciones climáticas de cada zona, lo que garantiza una mayor supervivencia y contribuye a la restauración de ecosistemas autóctonos. Este aspecto resulta clave en un contexto de cambio climático, donde la adaptación de las especies al medio es fundamental para asegurar la eficacia de las actuaciones a largo plazo.

Como actuaciones futuras, para 2027, está prevista una acción en las instalaciones de Epremasa en Montoro, que van a cerrarse. Esta planta, cuyo vaso de vertido fue clausurado, requiere de medidas de restauración, que se ejecutarán mediante la coordinación de Epremasa y el citado departamento, con el objetivo de crear un bosque isla en ese entorno.

No en vano, desde el punto de vista climático, la reforestación tiene un impacto directo en la reducción de gases de efecto invernadero, ya que los árboles actúan como sumideros de carbono. De este modo, el programa contribuye a compensar parte de las emisiones generadas por la actividad humana en la provincia. Además, estas actuaciones tienen efectos positivos sobre el suelo y el ciclo del agua, y el programa también incorpora una dimensión de sensibilización ambiental ciudadana.

En resumen, un programa que refleja una apuesta por integrar políticas ambientales en la gestión pública provincial, que refuerza el papel de los ecosistemas como aliados frente al cambio climático, promoviendo un modelo que combina restauración, mitigación de emisiones y adaptación al nuevo contexto climático.

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