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Educación

Refrigerador para lograr el ‘hambre 0’

Estudiantes del Colegio Británico de Córdoba ganan uno de los premios de la 5ª edición de Ideas Loyola con el proyecto Glacies, diseñado contra el desperdicio alimentario.

Presentación del proyecto en la Universidad Loyola.

Presentación del proyecto en la Universidad Loyola. / CÓRDOBA

Si hablamos de educación y concienciación ambiental, esta se está realizando y promoviendo cada vez más desde las aulas y desde todos los niveles educativos, desde Primaria hasta la Universidad. Una educación que ocasiona que cada vez más estudiantes dessarrollen interesantes trabajos y proyectos en torno a la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

Ejemplo de ello es el proyecto Glacies, de un grupo de cuatro estudiantes de Bachillerato del Colegio Británico de Córdoba, consistente en un sistema diseñado para combatir el desperdicio alimentario y ofrecer soluciones ante la falta de sistemas de refrigeración en contextos vulnerables, que el pasado mes se alzaba con el premio al mayor impacto social de la V edición del concurso Ideas Loyola, organizado por la Universidad Loyola, en colaboración con Entreculturas, ONG de la Compañía de Jesús, y el Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo de Córdoba (Imdeec). Una iniciativa dirigida a estudiantes de ESO y Bachillerato que promueve el aprendizaje práctico, con un itinerio formativo previo, mediante el desarrollo de soluciones a retos sociales y medioambientales alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Como explican los propios estudiantes ganadores, Glacies es una «solución moderna y simple a los problemas de refrigeración de países con acceso poco confiable a la electricidad». En concreto, consiste en un refrigerador que utiliza un sistema de doble enfriamiento que combina dos principios científicos: el enfriamiento evaporativo activo y el pasivo. El activo funciona mediante cuerdas de algodón que absorben agua de un depósito para mantener continuamente húmeda la superficie exterior de arcilla porosa, y cuando esta agua se evapora extrae el calor igual que el sudor enfría el cuerpo, con un pequeño ventilador solar que acelera el proceso al mover aire sobre la superficie húmeda.

Los cuatro estudiantes del Colegio Británico galardonados.

Los cuatro estudiantes del Colegio Británico galardonados. / CÓRDOBA

Influencia de otros países

El enfriamiento pasivo por masa térmica utiliza una capa de agua entre las paredes de arcilla interior y exterior que actúa como barrera térmica. «Juntos estos métodos reducen las temperaturas interiores entre 10-15°C, convirtiendo un exterior de 35°C en un interior confortable de 20-25°C, usando solo arcilla local, agua, cuerda de algodón y un pequeño panel solar de bajo coste sin facturas ni químicos dañinos», indica el grupo de alumnos de distintas nacionalidades -característico del Colegio Británico de Córdoba- que está detrás de este proyecto, formado por Haieqa Nadeem, de Pakistan, de 17 años; Roberta Carlota González, de México, del 18 años; Konstantin Uvarov, de Rusia, 19 años; y Valentina Monfrini , de Italia-Costa Rica, de 16 años; los tres primeros en segundo curso de Bacillerato y la última en primero.

Como afirma Haieqa Nadeem, la idea de este proyecto surgió tras visitar Pakistán y ver cómo las familias «conservaban los alimentos utilizando sencillas vasijas de barro en una aldea de bajos recursos. Observar cómo este método tradicional funcionaba realmente en condiciones de calor extremo me llevó a querer mejorarlo sin perder su carácter de bajo coste y bajo consumo energético. Mejorar la conservación de los alimentos es clave para reducir el desperdicio y la inseguridad alimentaria, y contribuye directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 de la ONU: Hambre Cero».

En definitiva, un proyecto y premio que ha significado para estos estudiantes validar una creencia fundamental: «que resolver los desafíos globales no siempre requiere laboratorios de miles de millones de dólares; requiere observación y empatía». Jóvenes que hoy piensan en soluciones accesibles y sostenibles, convencidos de que incluso las pequeñas innovaciones pueden tener un impacto social tangible.

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