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Actualidad blanquiverde

El Córdoba CF busca respuestas para su crisis: plan táctico, nombres propios y resultados, en el foco

Iván Ania y su plantilla firmaron ante la Real Sociedad B su quinta derrota consecutiva y elevaron la preocupación general tras un mes de vacío competitivo

Pedro Ortiz, Jacobo González y Carlos Albarrán, durante un lance de la primera mitad ante la Real Sociedad B.

Pedro Ortiz, Jacobo González y Carlos Albarrán, durante un lance de la primera mitad ante la Real Sociedad B. / MANUEL MURILLO

Miguel Heredia

Miguel Heredia

Córdoba

Es un relato contado a voces: el Córdoba CF hace aguas, por diferentes vías. Cinco derrotas avalan su crisis -con todas las letras-, la que atraviesa un bloque que bajo la batuta de Iván Ania no acertó en El Sardinero, aunque sacó algún que otro brote verde, y llegado el cruce frente a la Real Sociedad B en el Bahrain Victorious Nuevo Arcángel apenas precisó de un cuarto de hora para dimitir del encuentro (0-2). Mejoró la imagen en la segunda mitad, eso sí, aunque una vez más la fórmula fue recurrente: desandar lo andado -en clave negativa- para tratar de enmendar el primer acto. Una premisa, o más bien, circunstancia, que se ha enroscado en la rutina del equipo blanquiverde durante el último mes competitivo, en el que los pupilos del asturiano actualmente marcan el peor registro de toda la categoría de plata, con cero de los 15 puntos más recientes en el bolsillo.

En busca de soluciones anda precisamente tanto el cuerpo técnico califal como la planta noble de la entidad, que en estas fechas trabaja con una ristra de frentes abiertos, casi todos afectados: el sistema defensivo, el planteamiento, la diferencia anotadora, la parcela física, el plano táctico o incluso el mero ámbito emocional…

La sangría en la zaga

En términos numéricos, la losa más evidente se enfoca en la zaga. Cinco derrotas consecutivas, cuatro semanas sin sumar -por la compresión del calendario ante el duelo aplazado en Ceuta- y la rémora de una ristra de goles encajados que hacen que cualquier fruto arriba se oxide casi antes de tiempo. En cinco citas, 15 dianas en contra, o lo que es lo mismo: una media de hasta tres tantos concedidos por encuentro disputado. Cifras que mojan cualquier conato de rebelión en fase ofensiva. Porque en ese lapso son siete las dianas producidas por los cordobeses, con una tasa de 1,4 por partido, aunque muy lejanas al más del doble de ellas que promedian en su propio arco.

Sobre ese escenario, el foco se posa en la defensa, aunque con especial intensidad en el eje. Ahí, es el binomio conformado por Xavi Sintes y Álex Martín el que se ha resentido, sobremanera. Y es que si hace apenas mes y medio parecía haber alcanzado el punto óptimo de rendimiento, hasta el punto de zanjar el debate por la titularidad -aunque no existían más opciones sanas-, en la actualidad figura como una de las duplas defensivas más vulnerables de la categoría.

De hecho, ningún equipo ha concedido tanto como el de El Arcángel en los últimos cinco encuentros dentro del fútbol profesional, siendo el Real Valladolid, con 12 tantos encajados, el único que se acerca ligeramente a los guarismos cordobesistas.

Isma Ruiz y Xavi Sintes se lamentan tras una acción a balón parado frente a la Real Sociedad B.

Isma Ruiz y Xavi Sintes se lamentan tras una acción a balón parado frente a la Real Sociedad B. / MANUEL MURILLO

Tampoco los costados se libran de la quema. Entre sus nombres propios habituales, uno de los más señalados es Carlos Albarrán. Gris fue su actuación ante el Sanse -como lateral izquierdo-, sin ir más lejos, saldada con apenas 45 minutos en pista, el duelo ante Dani Díaz claramente perdido y un penalti concedido que se transformó en el 0-2 definitivo. De hecho, se quedó en la caseta tras el descanso, dando paso a un Diego Bri que sí ofreció algo más de consistencia en ese sector.

Situación similar vive Ignasi Vilarrasa, que regresó de lesión a inicios de año y todavía busca encontrar su sitio. Tras reaparecer en el tramo final ante la UD Las Palmas, fue titular frente al Andorra, aunque apenas resistió una mitad. Falto de ritmo, de tensión y claridad atrás anduvo entonces el ex del Huesca, que en esta jornada tuvo hasta dos piezas por delante: un lateral a banda cambiada (Albarrán) y un extremo reconvertido a zaguero (Bri).

Ni siquiera la portería ha encontrado estabilidad. El bajón de Iker Álvarez propició el regreso de Carlos Marín, cuyo reestreno en Santander dejó más dudas que certezas. Para colmo, el guardameta terminó lesionado en el encuentro ante la Real Sociedad B, tras una primera mitad en la que recogió dos balones de sus redes y salvó otros tantos.

El plan, en entredicho

Más allá de los nombres propios, también se discute la receta. «Seguimos creyendo en el plan», defendía Isma Ruiz tras la derrota frente al filial donostiarra. Sin embargo, lo cierto es que ese planteamiento ha hecho aguas durante las últimas cinco jornadas.

El origen del problema se remonta al duelo en el UD Almería Stadium, donde comenzaron a repetirse los desajustes, especialmente en las primeras partes. Con la línea defensiva situada muy arriba, prácticamente en mediocampo, los rivales han encontrado autopistas a la espalda de la zaga cordobesista. La pérdida de duelos individuales -especialmente en carrera- ha hecho el resto. Paradójicamente, las transiciones rápidas, uno de los principales argumentos ofensivos del bloque -casi siempre a través de Fuentes-, se han convertido también en uno de sus mayores puntos débiles en el sentido contrario.

Los números vuelven a ser contundentes: 11 de los 15 goles encajados en esta racha han llegado antes del descanso, es decir, más del 73% del total. Después suele llegar la reacción, pero demasiado tarde para revertir el daño...

«Como entrenador intento buscar soluciones, modificando cosas, sobre todo en el aspecto defensivo, que es el que más nos está penalizando. Es la primera vez que pierdo cinco partidos seguidos. Soy el capitán del barco y debo transmitir fortaleza. Es un momento difícil para todos, estábamos muy ilusionados con unas expectativas reales que se habían generado», reconoció el propio Ania tras el último encuentro.

Iván Ania, durante un lance del encuentro entre el Córdoba CF y la Real Sociedad B.

Iván Ania, durante un lance del encuentro entre el Córdoba CF y la Real Sociedad B. / MANUEL MURILLO

Un horizonte más corto

La consecuencia inmediata de esta serie ha sido el enfriamiento de los objetivos más ambiciosos. El play off, que hace apenas unas semanas parecía una opción real, se ha alejado de forma notable. Porque antes de la visita al Almería -entonces, en calidad de duelo directo-, el Córdoba CF presumía de depender de sí mismo para colarse entre los seis primeros. Menos de un mes después, se ha instalado en la zona media de la tabla y comienza a mirar de reojo hacia la parte baja.

También ha tenido tiempo para ceder dos golaverages concretos: ante el Racing de Santander y el conjunto indálico, ambos situados entre los principales candidatos al ascenso a Primera División.

Así que un total de 41 puntos, los mismos que lucen en el casillero desde la victoria frente al Leganés (2-1), son la actual cosecha cordobesa. Permanecen así los de Iván Ania anclados a la undécima posición, un escenario incómodo para un plantel que, hace un puñado de fechas, soñaba con «simulaciones» y mirar hacia arriba, pero que ahora se ve irremediablemente obligado a reconducir esfuerzos.

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