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Actualidad blanquiverde

Diego Bri, un paso al frente total en el Córdoba CF: goles, galones y versatilidad

El ilicitano emerge como comodín fiable de Iván Ania en la segunda vuelta, elevando su peso en el esquema y resolviendo urgencias en el flanco izquierdo

Diego Bri golpea el esférico durante el Córdoba CF-Valladolid.

Diego Bri golpea el esférico durante el Córdoba CF-Valladolid. / A.J. GONZÁLEZ

Miguel Heredia

Miguel Heredia

Córdoba

No es una obviedad, sino una consecuencia... El buen momento del Córdoba CF no responde a una sola causa, sino a la suma de rendimientos individuales que, con sus matices, están empujando al colectivo blanquiverde en este tramo del campeonato. Y es que mientras algunas piezas aún buscan el punto de madurez definitivo -en términos de rendimiento-, otras han entendido el mensaje y han dado un paso adelante. Entre ellas, con claridad creciente, aparece Diego Bri. De hecho, el ilicitano se ha convertido en un comodín de garantías y en una de las armas más fiables de Iván Ania en este arranque de segunda vuelta en LaLiga Hypermotion.

«Es otro jugador», deslizó el técnico asturiano hace unas semanas, sintetizando una metamorfosis acelerada. En cuestión de jornadas, el banda ha pasado de una participación residual a ocupar distintos registros dentro del plan: extremo izquierdo -su hábitat natural- y lateral zurdo de urgencias. El diagnóstico es claro: ha encadenado continuidad, ha ganado confianza y ha dejado atrás el lastre de las lesiones.

Galones para tapar el agujero

Porque la escasez de efectivos en el lateral izquierdo ha sido el contexto, o incluso caldo de cultivo, que ha terminado de consolidar su crecimiento. Con Vilarrasa y Juan María Alcedo fuera de combate -ambos ya están a punto esta semana-, desde el cuerpo técnico cordobesista se recurrió al futbolista cedido por el Atlético de Madrid -por el que el club se reserva una opción de compra- para cubrir el castigo en esa zona. Bri respondió. Lo hizo ante el Málaga, en la previa de la salida de Carlos Isaac, y repitió frente al Valladolid, condicionado además por la ausencia de Álvaro Trilli por la cláusula del miedo con los pucelanos.

El examen no era menor. En ambas citas tuvo que medirse a extremos de primer nivel como David Larrubia y Peter Federico. El balance, sin ser brillante en términos defensivos por una cuestión de rol, sí fue solvente y, a grandes rasgos, competitivo. Fue de la partida en sendas ocasiones, disputando 81 y 67 minutos en pista, respectivamente.

Diego Bri, durante un lance del pasado encuentro ante el Real Valladolid.

Diego Bri, durante un lance del pasado encuentro ante el Real Valladolid. / A.J. GONZÁLEZ

Eficacia traducida en puntos

Los números refuerzan la sensación. El natural de Elche suma 319 minutos en Liga, con apenas 171 en su posición natural, y un saldo de dos goles. Traducido: un tanto cada 85,5 minutos. La primera diana llegó en La Rosaleda, en el minuto 101, para rescatar un punto ante un Málaga en superioridad numérica. La segunda, de enorme valor, abrió el marcador en Gran Canaria frente a la UD Las Palmas tras una brillante acción individual. Dos goles, dos momentos clave y puntos directos en el casillero.

Es más, esa capacidad de impacto ha cambiado su estatus. Tras un inicio de curso marcado por la lesión sufrida en pretemporada -no debutó hasta la quinta jornada- y un largo paréntesis por problemas en el cuádriceps desde noviembre, el atacante rompió la puerta en la jornada 22. Desde entonces, ha enlazado tres titularidades consecutivas y ha pasado de actor secundario a pieza a considerar en la ecuación.

Y otro apunte: incluso en la derrota copera de Cieza puso su sello. Actuó por la derecha y fue una de las escasas notas positivas de una eliminación dolorosa, la segunda consecutiva en apenas dos temporadas. Una consigna más para entender por qué, en medio del buen momento colectivo, Diego Bri ha dejado de ser una promesa intermitente para convertirse en una solución real. Y eso, a estas alturas del curso, no es poca cosa.

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