La contracrónica

La contracrónica del Barça B-Córdoba CF | El amor en los tiempos del play off

Al Córdoba le ha llegado ese episodio que hace estallar las costuras de la razón y conduce directamente a la locura

La afición blanquiverde en el estadio Johan Cruyff

Manuel Murillo

Francisco Merino

Francisco Merino

Preparen los cuerpos, que esto viene fuerte. En el Estadio Johan Cruyff, un recinto cuya denominación es toda una declaración de estilo, el Córdoba CF dio el penúltimo paso en esa carrera de obstáculos -unos sobrevenidos, otros cincelados con las propias manos- que viene librando desde hace un lustro por retornar al mapa del fútbol profesional en toda regla y abandonar estos campeonatos marginales que son un pozo sin fondo para los inversores, obligados a asumir deudas sin freno y gastos sin apenas retorno. Se suele decir, no sin razón, que los ascensos de los clubs de fútbol son una buena noticia para todas las esferas sociales, incluso para aquellos a quienes este deporte se la trae al pairo. Cada cual tiene sus motivos para escenificar su posición -ahora favorable, obviamente, porque sopla el viento a favor- en la aventura futbolera de un Córdoba que está dando las últimas pinceladas al cuadro de una campaña fantástica. Le queda un paso más para el gran abrazo. Agarró un empate. Pudo ser mejor y también peor. El caso es que le quedan 90 minutos. Si gana el domingo, sube. Si empata, también.

Barcelona Atlétic-Córdoba CF | El partido del play off de ascenso, en imágenes

Barcelona Atlétic-Córdoba CF | El partido del play off de ascenso, en imágenes / Manuel Murillo

De la hinchada poco se puede decir. Solo hay que ver la que se está liando con las entradas para estos partidos del play off, ese trance deportivo que homologa la condición de cordobesista. Quien no los ha vivido no puede entender en toda su magnitud lo que estos cruces a vida o muerte significan para una entidad del rango del Córdoba CF. El Arcángel ha firmado dos llenos consecutivos: tras el de la Ponferradina llegará el del domingo que viene. La directiva culé solo ofertó 150 entradas para la afición rival -caben seis mil en su campo- y los seguidores de aquí y de allí -encomiable labor la de la Peña Sangre Blanquiverde- tuvieron que tirar de ingenio para conseguir asientos extra. El club culé vendió una situación falsa: a través de sus canales oficiales dijo que había vendido todo el papel. Después hubo casi mil sitios vacíos.  Los cordobesistas -que ironizaron con un "150, ven y cuéntanos" cuando la megafonía dijo que la entrada oficial era de 5.141- estaban a otra.

Barcelona Atlétic-Córdoba CF | El partido del play off de ascenso, en imágenes

Bellido y Fuentes, con Laporta en el palco del Johan Cruyff. / Manuel Murillo

Había blanquiverdes diseminados por las gradas, llevando por dentro su pasión sin exteriorizarla con demasiados alardes. Como pasa con los palcos. En el catalán la representación política local fue masiva: estuvieron el alcalde, José María Bellido, y el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, rodeados de sus colaboradores más directos. Casi una sucursal de El Arcángel, donde una tropa institucional arropó a Antonio Fernández Monterrubio, el CEO que ha cumplido un año economizando en tesorería y en venta de humo y que podría dejar a la entidad en Segunda División. Estuvieron compartiendo espacio con Joan Laporta, ansioso ante la posibilidad de poder celebrar algo en otro año en blanco. "¡El año que viene, Barça B-Español!", cantaban los culés, exprimiendo su perfil más cruel con el vecino caído.  

"Todo el mundo tiene un plan hasta que le das el primer guantazo", decía Mike Tyson, que coleccionaba victorias por KO fulminante en los 90. El gol de Alberto Toril alborotó las previsiones del Barça y condicionó el partido. La salida blanquiverde fue formidable y letal. Mandó su mensaje y los chavales del Barça, que tienen toda la vida por delante, sintieron los efectos del más poderoso estimulante para su rival: saberse ante una ocasión única. Ania se relamía en la banda, pero a pocos minutos del fin lograron los barcelonistas un empate que deja al Córdoba CF en una tesitura conocida. Nunca lo tuvo fácil. Y menos en un play off, ese tipo de competición al límite que marca su historia de excesos y paradojas.