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Manolillo, una grata sorpresa en la pretemporada del Córdoba CF

El lateral lucentino se ha adueñado del lateral izquierdo tras las bajas de Ekaitz Jiménez y José Calderón, donde está cuajando un rendimiento brillante

Manolillo, durante una sesión de trabajo del primer equipo en la Ciudad Deportiva. Francisco González

Un hombre de la casa. La situación de Manuel Ortiz Jurado, más conocido simplemente por Manolillo, comienza a dejar de ser una novedad dentro de todo el entramado que este nuevo Córdoba CF de Primera RFEF supone, al que a cada semana de pretemporada siguen sumándose nombres casi salidos de la chistera. Todo un aluvión de buenas noticias entre las que la figura del lucentino late con fuerza, como uno de los abanderados del filial que ha encontrado la fórmula del éxito, hasta el momento, con Germán Crespo. Tras disputar algo más de 80 minutos en el pasado encuentro ante el Villarreal B, despedirse con la primera de las muchas ovaciones que se le esperan en El Arcángel e incluso haber cuajado un firme arranque de puesta a punto al borde del sobresaliente, Manolillo es uno de esos hombres de moda en la flamante rutina blanquiverde. 

Ha aprovechado su oportunidad

Lo de Manolillo está siendo una clase intensiva de cómo romper el techo del filial para brillar con el primer equipo, incluso pese a no encontrarse presente en la primera partida de cuatro futbolistas del Córdoba B que iniciaron la pretemporada con los “mayores”: Aitor Brito, Carlos Daniel, Christian Delgado y Adrián Turmo. Ahora, el elenco de jóvenes que se ejercitan en la primera escuadra se ha engrosado en gran medida, con la aportación inestimable del propio lateral, además de las de otros jugadores como Rafael Castillo, Jan Reixach, Matías Barboza, Lluís Tarrés y la intervención puntual de Fer Romero.

Han sido las lesiones, focalizadas en la parcela defensiva blanquiverde, las que han destapado todo un caladero de minutos para el joven futbolista, al que tampoco le ha temblado el pulso tras recoger el testigo de Ekaitz Jiménez, Calderón o Carlos Daniel, otra de las recetas para el costado izquierdo durante la puesta a punto. Ciertamente, las ausencias han dejado vía libre para que el lateral exprima sus virtudes ante rivales de primer nivel, con fases interesantísimas ante el Sevilla Atlético y una actuación brillante ante la escuadra grogueta. En ambos encuentros el lucentino sobrepasó los 80 minutos, claro reflejo de la confianza que Germán Crespo ha depositado sobre sus botas. 

Kike Márquez y Manolillo defienden la posesión durante el choque ante el Villarreal B. A.J. GONZÁLEZ

De Villanovense al Villarreal B

De la primera ovación que Manolillo recibió en El Arcángel hasta la última, en la que la grada entera coreó su nombre, ha pasado el tiempo necesario para que el lucentino siga adquiriendo experiencia y curtiendo su papel sobre el campo, concretamente algo menos de cuatro meses en los que el lateral ha subido el nivel sobremanera. Fue en ese encuentro ante el Villanovense donde se produjo el debut del canterano, el pasado 9 de abril, como justo premio a su gran rendimiento en las filas del filial blanquiverde. Pronto se hizo un fijo en los esquemas del último tramo de la temporada en Segunda RFEF, sumando más minutos de calidad para terminar de aclimatarse a la singular filosofía de Germán Crespo de cara al futuro. 

Un tiempo después, tras el choque ante Villarreal B y una pretemporada más a sus espaldas, las sensaciones que despliega el lucentino son otras, como un futbolista mucho más maduro y asentado en los planes del técnico granadino. Durante la propia retransmisión del encuentro, en PTV Córdoba, su compañero Samu Delgado esgrimió una frase que refleja a la perfección lo que implica Manolillo para la plantilla blanquiverde: “A mi me gustaría haber tenido al menos tres como él en cada equipo en el que he estado”, reafirmó el extremo todavía entre algodones, aunque ya sin ficha con el equipo. 

Manolillo junto a José Ruiz durante una sesión de trabajo en la Ciudad Deportiva. FRANCISCO GONZÁLEZ

Un diamante en bruto

Las de Manolillo son unas prestaciones que concuerdan en gran medida con el estilo de juego del que actualmente presume el Córdoba CF, con la entereza necesaria para echar el cerrojo en la retaguardia y la punta de velocidad requerida para sorprender durante sus subidas por el costado izquierdo. El lateral siempre se muestra como una elección fiable para el once inicial o para las segundas partes, con una lucha, sacrificio y entrega que no escatima ni negocia en prácticamente cada lance. Su tesón es precisamente una de las facetas que más ha encandilado al cordobesismo, que a pesar de su corta edad, de tan solo 21 años, ya observa los mimbres de un jugador que dará de qué hablar de futuro. 

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