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Diario Córdoba

LA CRÓNICA

El Córdoba CF se queda con la sonrisa helada ante el Panadería Pulido

Los blanquiverdes, en un partido irregular y extraño, reviven sus peores sensaciones en los viajes a Canarias (3-3) ante un adversario ya descendido de categoría | El debutante Ale Marín, con dos tantos, y Casas fueron los goleadores en una matinal de despropósitos

Antonio Casas rodeado de contrarios en el área del Panadería Pulido. LOF

Cada visita a las Canarias ha sido una tortura. Cada cual a su estilo. En el Municipal de la Vega de San Mateo, ante un Panadería Pulido que ya certificó la pérdida de categoría, el Córdoba CF protagonizó otra actuación extraña. Desperdició ocasiones de gol, se mostró vulnerable atrás, no fue capaz de cerrar el partido cuando lo había remontado y le marcaron en el descuento. No ganó los tres puntos, que era el objetivo marcado, y se fue con un lamparón en su brillante expediente. El campeón no ha podido vencer en esta temporada en ninguno de sus cinco partidos en las Canarias, ante adversarios que en su práctica totalidad van a abandonar la categoría.

Si las maldiciones existen, parece evidente que el Córdoba CF la sufre cada vez que tiene que tomar el avión para disputar un encuentro en suelo insular. Ya no habrá más este curso, por fortuna para los cordobesistas, que no han encontrado la manera de terminar con sonrisa ninguna de sus citas. Esta vez se quedaron a medias en un final de partido delirante. Luismi estuvo a punto de firmar el cuarto de los blanquiverdes, pero la pelota la sacó en la línea de gol Javi Martínez, un menudo canterano de 20 años que había salido minutos antes y se comportaba como si no hubiera un mañana. Apenas un puñado de segundos después de salvar a su equipo, el chaval marcó un gol de orfebrería para desatar el delirio en el recinto isleño. El gafe blanquiverde en las Canarias completaba su último capitulo. Lo mejor estuvo en el estreno de Ale Marín, que después de dos años en el filial logró dejar su firma en el primer equipo. Y de qué modo: marcó dos goles, aunque en el primero tocó la pelota en Samuel Yemoh y el árbitro lo dio como en propia puerta en el acta. Ale lo celebró igual. Encontró al fin su momento.

El mensaje inicial

Los prolegómenos lanzaban mensajes claros. El Córdoba iba a por el partido, tal y como había pregonado en los últimos días. Si no hay un adversario cuyo potencial sea capaz de exprimir toda la voracidad del equipo, pues se busca el estímulo dentro del grupo. No hay problema en eso. Germán Crespo metió en escena a un puñado de futbolistas a los que se les suponen ganas de demostrar cosas o, como mínimo, de dejar una huella en el caso de tener que cambiar de aires. El granadino colocó en el flanco derecho a su paisano Carlos Puga, el joven talento al que apadrinó desde que le reclutó desde el Motril para el filial y que en las últimas semanas se ha visto envuelto, seguramente a su pesar, en una película de tiras y aflojas por la prolongación -tiene firmado hasta 2023- de su contrato. En el ala izquierda, Dragisa Gudelj. El holandés de origen serbio tiene una oferta de renovación encima de la mesa pero no ha dicho ni que sí ni que no. En el club le quieren, pero su porvenir tiene muchas aristas y no depende exclusivamente de su decisión.

Lo mejor estaba arriba. Que hay una batalla por ser el mejor goleador del equipo -y del campeonato- es un hecho. Los mejores anotadores, Willy Ledesma (15), Antonio Casas (14) y Adrián Fuentes (13), ocuparon sitio en la titularidad. Una línea de vanguardia intimidante, de otra dimensión. Pero esta vez todo se trastocó. El rambleño fue el único que hizo diana, pero la alegría quedó sepultada por el mal resultado del grupo.

Más ánimos que calidad

Un trallazo lejano de Raúl Sosa fue el primer testimonio del Panadería Pulido, tan animoso como puede estarlo un club humilde que se enfrentaba al histórico Córdoba CF en su casa por primera -y quizá última- vez en su vida. Los blanquiverdes, con toques rápidos y movimiento en los puntas, controlaban la situación con suficiencia. Los anfitriones tuvieron su ocasión más clara en una arriesgada cesión de cabeza de Gudelj, que no se entendió con Felipe Ramos y estuvo a punto a batirle. El balón terminó en córner y no pasó nada después. El cuadro panadero, con tanto entusiasmo como falta de argumentos, se esforzaba por contener a un Córdoba mandón pero sin alardes. Gudelj, en un impetuoso testarazo tras un saque de esquina de Javi Flores, mandó el balón arriba a los 20 minutos. El Panadería Pulido se comportaba con cierto descaro. Recién descendido a Tercera, animado por su gente y estimulado por la grandeza del rival, entendía que todo lo que fuera no ir perdiendo era algo formidable.

Antonio Casas, a los 23 minutos, la tuvo clarísima. El rambleño cazó un mal pase de Rubén Silva a su portero y enfiló el camino hacia la meta, pero Álvaro Hormiga se la sacó de los pies y abortó la ocasión. Apenas un puñado de segundos después, Willy vio adelantado al portero local y se la intentó colocar por arriba desde muy lejos, aunque el de Fuerteventura tocó con la punta de los dedos para sacarla a córner. Y acto seguido, Fuentes no conectó el tiro después de un jugadón de Ale Bernal en el área. El Córdoba generaba y el Panadería Pulido reculaba.

Antonio Casas celebra su gol en el Municipal de la Vega de San Mateo. CCF

Un error en la salida de Godoy lo aprovechó el Córdoba para poner a prueba a Hormiga tras un disparo colocado de Willy, que había combinado con Antonio Casas. El acoso blanquiverde se intensificó en el tramo final de la primera parte, con una colección de llegadas encadenadas que acogotaron al Panadería Pulido, cada vez más tenso. Y cuando parecía que el gol visitante estaba al caer, llegó la sorpresa. Kilian metió un centro desde la esquina al corazón del área y allí apareció Godoy para cabecear sin oposición, ante la actitud contemplativa de los centrales y de Casas, que andaba por allí.

Ale Marín, de estreno

Crespo tomó medidas en el intermedio. Colocó a Alejandro Viedma en lugar de Álex Bernal, bastante incómodo sobre césped sintético y con un golpe, y dio la alternativa en el campeonato de Liga -ya había jugado en Copa RFEF- a Ale Marín, uno de los miembros del filial que se llevó en la expedición. El extremo de la localidad sevillana de Olivares se presentó con ímpetu y consiguió meter en vereda el partido marcando el empate en el minuto 51, al resolver con un tiro raso una acción embarullada en el área y tocar la pelota en el local Samuel Yemoh antes de entrar.

Pero al Córdoba se le volvió a complicar el día de mala manera. Una falta de Gudelj en la banda derecha la lanzó de un modo magistral Kilian, que colocó la pelota en la escuadra superando por encima a la barrera y sorprendiendo a Felipe Ramos. Los locales estaban haciendo el partido de su vida ante un Córdoba despistado. El técnico del Panadería Pulido, Juan Carlos Socorro, metió de inmediato a Juanma, más madera para la trinchera local. Los de Crespo, como correspondía, quisieron dar un paso adelante. Antonio Casas hizo un buen control con el pecho en el área, pero su disparo le salió flojo y fue bien interceptado por Hormiga.

Y de nuevo apareció Ale Marín, el debutante, que resolvió con pericia dentro del área una acción de ataque combinada del Córdoba para poner el empate con más de veinte minutos aún en el cronómetro. Crespo movió cartas. Sacó del campo a Flores para dar sitio a Toni Arranz y abrió las puertas del debut en el primer equipo a Rafa Castillo, que suplió a Bernardo Cruz. El técnico blanquiverde recolocó el dibujo metiendo después a José Alonso, dando así un perfil más atacante. Tampoco le salió del todo. Había intención, pero nada de acierto.

Con el duelo en su fase más caliente -hubo un rifirrafe entre Gabri Martín y Ale Marín en el que el local golpeó al cordobesista tras ser agarrado, una acción en la que el agresor quedó impune y el blanquiverde con amarilla-, el Córdoba tiró de calidad en un ataque en oleada que finalizó Antonio Casas con habilidad, picando la pelota tras una asistencia de Luismi, que se había marchado de todos. Con la remontada conseguida, el Córdoba quiso ir a por más. Álvaro Hormiga detuvo con dificultades un lanzamiento raso de Willy Ledesma y Luismi la tuvo diáfana para hacer el cuarto. El plasentino lo hizo todo bien. Se plantó en el área, se acomodó y disparó superando al portero, pero la pelota fue tocada en la misma línea de gol por Javi Martínez, que se había lanzado a ras de piso desesperado. Y el joven jugador local terminó convirtiéndose en el gran protagonista al firmar un golazo ya en el tiempo añadido. Los blanquiverdes se marcharon de Canarias sin la victoria en el bolsillo. Cinco visitas a las islas con desenlace amargo. A partir de ahora comenzarán una nueva vida, cada cual por su camino. El Córdoba vuelve a casa con el gesto contrariado y el humilde Panadería Pulido podrá contar que un día le metieron tres goles al campeón.

Ale Marín celebra uno de sus goles ante el Panadería Pulido. CCF

Ficha técnica

3- Panadería Pulido San Mateo: Álvaro Hormiga, Rubén Silva, Pedro Viera, Rayco, Kilian Alemán, Gabri Martín, Samuel Yemoh, Godoy, Romero, Raúl Sosa y Felipe Quintero.

Cambios: Juanma por Samuel Yemoh (57'), Ismael por Raúl Sosa (66'), Quintero por Pedro Viera (66'), Javi Martínez por Romero (77') y Adrián Baroa por Rayco (77')

3- Córdoba CF: Felipe Ramos, Carlos Puga, José Cruz, Bernardo Cruz, Dragisa Gudelj, Javi Flores, Álex Bernal, Luismi, Adri Fuentes, Willy Ledesma y Casas.

Cambios: Viedma por Álex Bernal (46'), Ale Marín por Adrián Fuentes (46'), Toni Arranz por Javi Flores (69'), Rafa Castillo por Bernardo Cruz (69) y José Alonso por Carlos Puga (75').

Goles: 1-0 (42') Godoy. 1-1 (51') Ale Marín. 2-1 (57') Kilian. 2-2 (67') Ale Marín. 2-3 (80') Antonio Casas. 3-3 (92') Javi Martínez.

Árbitro: Campoy Candela (Comité Murciano).

Tarjetas amarillas a Kilian Alemán (27'), Rayco (31') y Pedro Viera (65') por parte del Panadería Pulido y a Javi Flores (53'), Gudelj (56'), Ale Marin (79') y José Cruz (79') por el Córdoba.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada del grupo 32 de Segunda RFEF, disputado en el Estadio Municipal de San Mateo ante unos 500 espectadores, con presencia de aficionados cordobesistas.

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