Era el 2 de junio de 2018. El Córdoba CF ganaba 2-0 al Sporting de Gijón en El Arcángel y José Ramón Sandoval, técnico blanquiverde por aquel entonces, miró al banquillo para dar instrucciones a Alejandro Alfaro. El cronómetro marcaba el minuto 71 cuando, de repente, la afición local se levantó de sus asientos enfervorecida. El cartelón de los cambios mostraba el dorsal 9, número que a partir de ese instante sería eterno dentro del cordobesismo. José Antonio Reyes, uno de los artífices de una memorable salvación en Segunda División, partía hacia la banda bajo una atronadora ovación que jamás podrá ser olvidada.

La historia de ese curso es bien conocida. El conjunto andaluz sentenció dicha contienda frente a los asturianos con otra diana materializada por Álvaro Aguado. Unos segundos después se desató la gran fiesta sobre el verde -y no era para menos-. Lo que parecía imposible, una permanencia agónica y repleta de mérito, terminó sellándose en la temporada 2017-18. Todos los integrantes del vestuario disfrutaron de una noche repleta de epicidad y un toque de locura. Quién iba a decirle a la entidad que conseguiría ese objetivo, sobre todo atendiendo a que en febrero se encontraba 13 puntos por debajo del decimoctavo lugar.

Reyes, una estrella mundial que entró en la historia blanquiverde

El mercado de invierno resultó crucial para hallar luz entre las tinieblas deportivas -que no económicas, como quedó constatado en los años posteriores-. El director general del Córdoba, Luis Oliver, trajo en un abrir y cerrar de ojos a una serie de futbolistas que aumentaron el nivel competitivo del bloque. Los defensores Aythami Artiles, Jesús Valentín y Álex Quintanilla, los medios Quim Araujo y Franck Bambock y las referencias ofensivas Eneko Jáuregi y Juanjo Narváez -además del retorno de Alberto Quiles- ofrecieron un plus significativo al club. No obstante, el "bombazo" del periodo de transferencias fue la llegada de Reyes al coliseo ribereño.

El público cordobés, el 30 de enero, esperaba en la puerta 01 del estadio para acceder a las gradas. La ilusión, palpable en cada una de las personas que allí se concentraba, resultaba evidente. Una leyenda de la selección nacional, historia del Sevilla FC, con una trayectoria envidiable en el Arsenal FC inglés, el Real Madrid, el Atlético de Madrid, el Benfica portugués o el RCD Espanyol de Barcelona, arribaba al Córdoba teniendo el desafío de obtener una salvación como recompensa. Un hombre acostumbrado a lidiar en grandes finales, levantar trofeos -véase la Europa League o la Liga Española por poner solo unos ejemplos-, bajaba un escalón en lo que supuso un auténtico sueño para los cordobesistas.

Reyes solo estuvo cinco meses en el combinado blanquiverde, pero le sobraron y bastaron. Su compromiso diario -con una mejoría física admirable que le hizo recuperar sensaciones en el terreno de juego- le llevaron a jugar 17 partidos en la categoría de plata, ofrecer cuatro asistencias y a anotar un gol -de penalti en la derrota frente al Huesca (2-4)-. Su vínculo contractual acabó y el fútbol chino se dibujó en su horizonte. Su paso por Asia fue efímero, ya que en enero de 2019 retornó a nuestro país para firmar por el Extremadura UD. Por desgracia, un trágico accidente de tráfico acabó con su vida y la de su primo Jonathan en el mes de junio, un triste hecho que golpeó a familiares, amigos y al mundo del fútbol.

Un sentido homenaje ante 16.000 almas

El sorteo de la primera ronda de la Copa del Rey, a la que el Córdoba entró por su gran participación en la Copa RFEF -los cuatro semifinalistas accedían y el plantel de Germán Crespo se llevó el torneo federativo-, emparejó a los de la ciudad de la Mezquita con el Sevilla FC. El ansiado derbi, dentro de la rivalidad reinante, permitió que se efectuara un homenaje a la figura de Reyes. El Arcángel, en el minuto 9, aclamó al utrerano en un único grito donde la hinchada sevillista se unió a la cordobesista.

15

Las imágenes del homenaje a José Antonio Reyes en el Arcángel AJ González

Ya en el descanso, el videomarcador expuso un vídeo recordando su estancia como blanquiverde. Incluso, se le entregaron una placa conmemorativa y las camisetas de ambos equipos a su padre, don Francisco Reyes, por parte del consejero delegado blanquiverde, Javier González Calvo, y el presidente sevillista, José Castro. Hace unos días, durante el choque entre España y Suecia, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, le regaló una camiseta de la selección española para honrar la memoria de su hijo con el dorsal 669 -el número de orden en el listado histórico de futbolistas citados por el combinado nacional-. En ese emotivo tributo se hizo lo propio con la madre de Antonio Puerta, otra de las leyendas rojiblancas que, por desgracia, no están entre nosotros.

La intención, en principio, era que el hijo de Reyes -también de nombre José Antonio- fuera el encargado de recibir sobre el césped las muestras de afecto de los dos clubs. Sin embargo, el crecimiento agigantado que está teniendo en este deporte le concedió la ocasión de ser citado por la selección española sub-15. El joven del Real Madrid disputará el torneo Albir Garden de Alfaz del Pi (Alicante) ante México, Polonia y la República de Irlanda, motivo por el cual no pudo estar en El Arcángel.

Los pupilos de Julen Lopetegui, entre tanto ambiente festivo y de recuerdo, se dejaron amedrentar por la gran animación existente y por el empuje de los de Crespo. Así se llegó a una prórroga que pocos imaginaban a priori, pero que era justa a tenor de lo visto en el campo. No obstante, Lucas Ocampos decantó la balanza para un Sevilla que sufrió en la fría noche cordobesa.