Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El repunte del virus del Nilo y la primera muerte elevan la alerta en la provincia de Sevilla: "Este verano es el escenario ideal para los mosquitos"

Ante el aumento de casos graves detectados, los expertos manejan una explicación biológica: la escasa circulación del virus durante 2025 pudo reducir la inmunidad de las aves silvestres, principales reservorios del virus, y favorecer una mayor circulación esta temporada

Campaña contra los mosquitos transmisores del virus del Nilo en Villamanrique de la Condesa.

Campaña contra los mosquitos transmisores del virus del Nilo en Villamanrique de la Condesa. / Marina Casanova / ECA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Rocío Soler Coll

Desde que comenzó el verano, el virus del Nilo ha vuelto a ocupar titulares en Andalucía, el último este martes con la primera muerte registrada. Caso a caso, Sevilla se ha consolidado como epicentro de los contagios humanos, la misma provincia que soportó el mayor impacto en 2024, cuando la comunidad registró 11 fallecidos y más de un centenar de casos graves. Aquel verano marcó un antes y un después para la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla. La gravedad del brote obligó a reforzar los planes de vigilancia, prevención y control de la circulación del virus. En 2025 solo se notificaron cinco casos graves y el primero no llegó hasta septiembre. Esta temporada, sin embargo, se están cumpliendo las previsiones y las alertas han vuelto a activarse: ya hay un fallecimiento y 17 casos (12 leves).

Ante estas cifras, el doctor Alfredo Corell, inmunólogo y catedrático de la Universidad de Sevilla, pide interpretar los datos con cautela. "Este fallecimiento nos recuerda que este virus puede ser grave e incluso mortal en personas especialmente vulnerables, pero este caso reciente no cambia el mensaje de fondo: que tengamos más casos no significa ni que el virus sea más peligroso ni que contagie más, sino que se ha estabilizado y circula cada verano, pero es un virus de letalidad global muy baja. Ahora somos capaces de detectar mucho más que hace cinco años y eso, a nivel de salud pública, es una buena noticia".

La principal novedad de este año es que, por primera vez, la Junta de Andalucía está incorporando a sus estadísticas los casos leves. Según sostiene la Consejería de Sanidad, el aumento de notificaciones no refleja necesariamente una propagación descontrolada, sino una mayor capacidad de detección gracias a herramientas y protocolos que hasta ahora no se aplicaban de forma sistemática. "Este año se están haciendo muchas más pruebas diagnósticas", incide Corell. Hasta esta temporada, la mayoría de los casos registrados eran pacientes que requerían ingreso hospitalario y que, por tanto, presentaban formas graves de la enfermedad. Ahora, añade, detectar infecciones leves "no implica que haya más casos", sino que el sistema de salud pública es "más sensible y la respuesta es más precoz".

Que tengamos más casos no significa ni que el virus sea más peligroso ni que contagie más, sino que se ha estabilizado y circula cada verano

Dr. Alfredo Corell

— Inmunólogo y catedrático de la Universidad de Sevilla

La Consejería de Sanidad asegura que este verano se está utilizando un sistema de vigilancia "novedoso" para "identificar casos humanos de forma precoz y adelantar la aplicación de las medidas de prevención que sean necesarias". Hasta la fecha, se han realizado 342 estudios de laboratorio a pacientes, cribados de arbovirosis -enfermedades producidas por virus transmitidos por mosquitos o garrapatas- en 107 personas con meningitis vírica y 2.088 determinaciones del virus del Nilo en donantes de sangre, todas con resultado negativo.

Sevilla, escenario "ideal" para el mosquito

Más allá del aumento de casos leves, los cuadros graves -conocidos como neuroinvasivos- han aparecido antes que el año pasado. El primero se registró en julio, dos meses antes que en 2025. En los dos primeros meses de la actual temporada ya se ha alcanzado el mismo número de casos graves contabilizado durante todo el verano anterior, una evolución que apunta a un año más intenso.

Según el facultativo, los casos graves son "el verdadero riesgo", y a pesar de ser poco frecuentes, afectan a personas de edad avanzada o con enfermedades que debilitan su capacidad de respuesta frente a la infección. "Debemos proteger a esta población singenerar una alarma desproporcionada en el conjunto de la sociedad", añade.

A este adelanto en el calendario se suma otro dato relevante: todos los casos se concentran en la provincia de Sevilla. Corell lo relaciona con las condiciones meteorológicas de los últimos meses. "Este año es el escenario ideal para los mosquitos y las infecciones: las fuertes lluvias de invierno han generado más zonas con agua estancada, que son los lugares donde se cría el mosquito. Además, con las olas de calor de primavera y principios de verano se ha desarrollado el crecimiento de este mosquito, por eso pica con más frecuencia. No es que el calor cree el virus, sino que crea las condiciones ideales para que el mosquito sea más efectivo como transmisor de la enfermedad".

En los dos primeros meses de la actual temporada ya se ha alcanzado el mismo número de casos graves contabilizado durante todo el verano anterior, una evolución que apunta a un año más intenso

Las lluvias del invierno y las altas temperaturas de la primavera han condicionado de lleno la campaña del mosquito. Los arrozales de los municipios del Bajo Guadalquivir están al 100% de su capacidad y los humedales del Parque Nacional de Doñana presentan una "inundación excepcional de la marisma". Este contexto favorece la aparición de zonas de cría y ayuda a explicar el repunte de la densidad de mosquitos detectado por las administraciones al comienzo de la temporada.

Un 2025 de tregua y un 2026 más intenso

La de 2026 es la campaña con mayor vigilancia epidemiológica, animal y humana desplegada hasta ahora en Andalucía, y especialmente en Sevilla. También es el año con más actuaciones de prevención y concienciación dirigidas a la ciudadanía. Por primera vez, la Diputación de Sevilla y la Junta de Andalucía han adelantado las actuaciones, ampliado el calendario de vigilancia e incorporado más trampas, nuevas herramientas tecnológicas y canales de coordinación con los ayuntamientos. Pese a este refuerzo, el virus sigue apareciendo en los núcleos urbanos.

El ser humano es un huésped accidental, pero los reservorios son las aves. Las personas infectadas prácticamente no transmiten esta enfermedad, es apenas existente

Dr. Alfredo Corell

— Inmunólogo y catedrático de la Universidad de Sevilla

Fuentes de la Diputación de Sevilla explican a este periódico que, junto a las condiciones climáticas, los expertos manejan también una explicación biológica: la escasa circulación del virus durante 2025 pudo reducir la inmunidad de las aves silvestres, principales reservorios del virus, y favorecer una mayor circulación esta temporada.

Corell coincide con esta hipótesis y recuerda que el ciclo de transmisión comienza cuando un mosquito pica a un ave infectada y se convierte en vector de la enfermedad. "El ser humano es un huésped accidental, pero los reservorios son las aves. Las personas infectadas prácticamente no transmiten esta enfermedad, es apenas existente".

"Menos del 1% de los infectados tienen síntomas graves"

Para Corell, una de las claves para entender el alcance real del virus es diferenciar entre los casos leves y los graves. Las formas leves se manifiestan con síntomas similares a los de un cuadro gripal de verano: fiebre, malestar general, cansancio, dolores musculares y de cabeza, náuseas o erupciones cutáneas. "Para ellos no existe un tratamiento antiviral específico, requieren de hidratación, reposo, analgésicos o antipiréticos, pero son personas que no van a tener secuelas", apunta.

Los pacientes graves, en cambio, desarrollan una enfermedad neurológica invasiva, que puede presentarse como meningitis, encefalitis o parálisis flácida. "Es muy importante saber que de todas las personas que se infectan, el 80% no tiene ningún síntoma y el 20% desarrolla una enfermedad leve. Por lo tanto, menos de un 1% son los que sufren un caso grave. El virus infecta a muchas personas, pero en la inmensa mayoría el sistema inmunitario es capaz de controlar la infección antes de que afecte al sistema nervioso", remarca.

La temporada del virus del Nilo todavía tiene meses por delante. En 2025, los últimos casos se notificaron en noviembre. El aumento de la vigilancia permitirá conocer mejor la circulación real del virus, pero también obliga a leer las cifras con perspectiva: detectar más no siempre significa que el patógeno sea más peligroso, aunque sí confirma que el riesgo se ha instalado de forma estable en los veranos andaluces.

Fuente: El Correo de Andalucía

Tracking Pixel Contents