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Parque de atracciones

El proyecto para reabrir el Tívoli World en Benalmádena sigue adelante tras seis años cerrado y con los empleados "en la misma situación"

El Ayuntamiento de Benalmádena llegó a un acuerdo hace un año con el grupo Tremon para la reapertura de parque, mientras antiguos trabajadores siguen vigilando y manteniendo las instalaciones sin percibir un salario

Juan Carmona, uno de los trabajadores del parque de atracciones Tivoli que cuida y mantiene tras su cierre, en una imagen de archivo..

Juan Carmona, uno de los trabajadores del parque de atracciones Tivoli que cuida y mantiene tras su cierre, en una imagen de archivo.. / Álex Zea

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Agencias

Córdoba / Benalmádena (Málaga)

El proyecto para reabrir el Tívoli World en Benalmádena sigue adelante mientras, casi seis años después del cierre del emblemático parque de atracciones de la Costa del Sol, sus antiguos trabajadores continúan vigilando y manteniendo las instalaciones para evitar el deterioro, sin percibir un salario. La situación laboral sigue prácticamente igual, aunque esta semana se ha dado un nuevo paso administrativo para que el proceso de reapertura del parque de atracciones de Benalmádena pueda seguir adelante.

Según han explicado los empleados a Europa Press, continúan “en la misma situación” y a la espera de avances concretos un año después de la firma del protocolo de reapertura del parque de atracciones entre el Ayuntamiento de Benalmádena, en Málaga, y el grupo Tremon, propietario de los terrenos.

Avanza la tramitación urbanística de Tívoli World

Mientras, el Ayuntamiento de Benalmádena remitió el pasado jueves 15 de julio a la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía el avance correspondiente a la Actuación de Transformación Urbanística. A partir de ahora, la Administración autonómica dispone de un plazo de tres meses para emitir el informe ambiental estratégico. Una vez aprobado este documento, se abrirá un plazo de un mes para elaborar el Instrumento de Ordenación Urbanística Detallada.

Este trámite resulta necesario para continuar con el proceso urbanístico vinculado a la apertura del futuro del recinto. Sin embargo, el avance administrativo no supone por el momento ningún cambio para los trabajadores, que seguirán realizando estas tareas sin recibir una remuneración.

Desde que se cerró hace seis años, un grupo de antiguos trabajadores ha realizado labores periódicas de vigilancia y mantenimiento de Tívoli World con el objetivo de evitar el deterioro de las instalaciones y facilitar una posible reapertura.

“No dormiría tranquilo pensando en que este sitio, que me ha dado la vida y donde he aprendido tanto, se hubiera lapidado”, señala a Europa Press Juan Carmona, uno de los extrabajadores, que duerme en el parque para vigilarlo.

De los 23 trabajadores fijos que había, apenas una decena sigue participando y varios ya se han jubilado. Los empleados se organizan según las necesidades del recinto, especialmente para acometer tareas de limpieza, que requieren más mano de obra. “Seguimos en la misma situación, intentando mantener el parque con nosotros dentro y con vigilancia”, ha explicado Carmona.

“La situación no ha cambiado”

Pese a la incertidumbre, los trabajadores mantienen intacta su esperanza de ver el parque abierto de nuevo. Según Juan, antes incluso de que terminara la administración concursal ya estaban decididos a proteger las instalaciones.

El recinto necesita reformas, repintado y trabajos en los jardines, que han sufrido el paso del tiempo. Los trabajadores realizan una o dos limpiezas generales al año, aunque en verano las altas temperaturas dificultan estas tareas.

La situación personal de los empleados también ha cambiado desde el cierre. Muchos han encontrado otros trabajos por necesidad, aunque Juan asegura que más de uno volvería “con los ojos cerrados” si hubiera movimiento.

Carmona, de 56 años, ha desarrollado toda su vida profesional en Tívoli. Para no preocupar a sus padres, les dice que duerme en casa, aunque en realidad permanece en el parque las 24 horas. Incluso durante sus visitas familiares vigila el recinto en remoto con una tableta.

Solos frente al vandalismo

Además del mantenimiento y la falta de salario, Juan ha tenido que afrontar intentos de robo y entradas ilegales. Los primeros incidentes se produjeron entre 2020 y 2021, cuando todavía no existía un sistema de cámaras. Ante esta situación, instaló por su cuenta un sistema de vigilancia con hasta 32 cámaras. Desde entonces, y gracias también a la colaboración con la Policía Nacional, han realizado más de 100 intervenciones.

Según Juan, quienes acceden suelen ser oportunistas que buscan robar materiales o grabarse para redes sociales. Lo que más le molesta es que describan Tívoli como un “parque abandonado”. “No está abandonado, porque seguimos aquí”, señala.

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