Verano
Las cuatro playas escondidas de Málaga que parecen un paraíso y están a poco más de dos horas de Córdoba
Aguas cristalinas en estas calas del litoral malagueño imprescindibles para este verano

Cuatro destinos para descubrir en Málaga este verano / COSTA DEL SOL
Aguas transparentes, acantilados, fondos marinos repletos de vida y senderos que desembocan en pequeñas calas apartadas. Málaga esconde una cara mucho más salvaje lejos de las playas urbanas y de los paseos marítimos más concurridos de la Costa del Sol.
Para los cordobeses, el litoral malagueño constituye uno de los destinos clásicos del verano. La cercanía por carretera, la oferta gastronómica y la posibilidad de escapar durante unas horas de las altas temperaturas han convertido tradicionalmente a Málaga en la particular “playa de Córdoba”.
Sin embargo, más allá de enclaves tan conocidos como Torremolinos, Fuengirola, Benalmádena o la propia ciudad de Málaga, existen rincones en los que el Mediterráneo conserva una apariencia casi virgen.
Cuatro de ellos se concentran en Nerja y Maro, dentro o junto al Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Este espacio protegido se extiende entre Málaga y Granada y combina paredes rocosas, pequeñas playas de acceso complicado y una franja marina de gran valor ecológico. La Junta de Andalucía destaca que es una de las escasas zonas marítimo-terrestres de este tramo del litoral que se han mantenido al margen de la urbanización.
Son destinos perfectos para quienes buscan desconectar del ruido, practicar snorkel o disfrutar de un día de playa rodeados de naturaleza. Eso sí, para llegar a algunos de estos parajes es necesario caminar por pendientes pronunciadas, llevar calzado adecuado y viajar con el equipaje imprescindible.
Playa de El Cañuelo: aguas transparentes entre acantilados
El Cañuelo es la playa de mayores dimensiones del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo y se encuentra muy cerca del límite entre las provincias de Málaga y Granada.
Tiene unos 350 metros de longitud, está formada principalmente por grava y presenta un grado de ocupación habitualmente bajo, según el portal turístico oficial de Nerja. Su entorno rocoso y la claridad del agua la convierten en uno de los enclaves más atractivos de la zona para practicar snorkel y submarinismo.
El acceso es una de las claves de su conservación. La bajada a pie resulta exigente debido a la orografía y se recomienda utilizar calzado apropiado. Durante los meses de verano suele habilitarse un servicio de vehículos lanzadera desde la zona de aparcamiento, por lo que conviene comprobar las condiciones vigentes antes del desplazamiento.
El esfuerzo tiene recompensa: una playa aislada, rodeada de vegetación mediterránea y con un paisaje muy diferente al de las zonas más urbanizadas de la Costa del Sol.

Playa de El Cañuelo / AYUNTAMIENTO DE NERJA
La Caleta de Maro: la inolvidable ‘Calachica’ de Verano Azul
Los seguidores de Verano Azul reconocerán inmediatamente este rincón. La Caleta de Maro se hizo popular por aparecer en la mítica serie televisiva con el nombre de “Calachica”.
Se trata de una playa de arena oscura, resguardada bajo los acantilados y la vega de Maro. Tiene aproximadamente 400 metros de longitud, unos 15 metros de anchura y una ocupación generalmente baja. Solo se puede acceder caminando, una circunstancia que contribuye a conservar su aspecto natural.
Su combinación de mar, vegetación y paredes rocosas la convierte en una de las imágenes más atractivas del litoral oriental de Málaga. También es una buena opción para observar el fondo marino cuando el estado del mar y la visibilidad lo permiten.
No debe confundirse con la cercana playa de Maro, más grande, frecuentada y dotada de servicios. En temporada alta, los accesos a esta zona pueden estar regulados para reducir el tráfico y evitar estacionamientos que dificulten la circulación.

Playa de la Caleta de Maro / AYUNTAMIENTO DE NERJA
Cala del Pino: dos pequeñas calas separadas por las rocas
A unos seis kilómetros al este de Nerja aparece Cala del Pino, uno de los enclaves más aislados de esta selección.
En realidad, está formada por dos calas situadas entre la playa de Las Alberquillas y la Torre del Pino. Las dos zonas quedan separadas por rocas, aunque es posible pasar de una a otra cuando las condiciones son adecuadas.
La cala alcanza aproximadamente 350 metros de longitud y su acceso incluye cerca de un kilómetro de descenso pronunciado entre pinos y vegetación. Precisamente esta dificultad explica que su grado de ocupación sea bajo incluso durante buena parte del verano.
Sus aguas claras y su fondo rocoso atraen especialmente a los aficionados al snorkel. No obstante, la pendiente de regreso puede resultar dura después de varias horas al sol, por lo que es recomendable llevar agua suficiente, protección solar y calzado que sujete bien el pie.

Cala del Pino / AYUNTAMIENTO DE NERJA
Cala de la Doncella: un diminuto refugio al que pocos llegan
La Cala de la Doncella es la más pequeña y recóndita de las cuatro. Se encuentra en el entorno de los Acantilados de Maro, cerca de la Torre de la Caleta, y apenas alcanza unos 50 metros.
Su principal atractivo es también su mayor inconveniente: el acceso terrestre discurre por un recorrido complicado y con una bajada prolongada. Esta circunstancia hace que algunos visitantes prefieran aproximarse desde el mar, siempre mediante actividades autorizadas y respetando las restricciones aplicables en el espacio protegido.
La sensación al llegar es la de encontrarse ante un pequeño refugio natural, encajado entre paredes rocosas y alejado de las playas masificadas.
Precisamente por su aislamiento, no es una cala apropiada para todos los públicos. Antes de iniciar la ruta conviene valorar la condición física, el calor previsto y el estado del terreno.

Cala de la Doncella / WIKILOC
Un paraíso protegido que exige responsabilidad
Estas cuatro playas comparten algo más que sus aguas transparentes. Todas forman parte de un entorno ambiental especialmente frágil, con vegetación mediterránea, fondos marinos de interés y zonas sometidas a medidas de regulación de uso público.
Los Acantilados de Maro-Cerro Gordo están reconocidos como Zona Especial de Conservación, Zona de Especial Protección para las Aves y Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo.
Por eso, la visita debe realizarse sin abandonar residuos, sin alterar la vegetación y respetando la señalización, los estacionamientos habilitados y las posibles limitaciones de acceso. También es importante recordar que no todas estas calas cuentan con socorrista, duchas, chiringuito o zonas de sombra. El plan funciona mejor cuando se prepara con antelación: agua, comida, sombrilla ligera, protector solar, escarpines y una bolsa para retirar todos los residuos.
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