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Análisis económico

Andalucía acelera su crecimiento por encima de la media nacional y europea con turismo, tecnología y exportación como pilares

El PIB crece por encima de la media española y de la Eurozona, con récord de empleo y empresas pero con el reto de la dimensión

Trabajadores en una empresa tecnológica situada en el PTA de Málaga.

Trabajadores en una empresa tecnológica situada en el PTA de Málaga. / Álex Zea

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José Vicente Rodríguez

Málaga

Andalucía está protagonizando en los últimos años un ritmo de crecimiento económico superior al de la Zona Euro que le está permitiendo recortar las diferencias que históricamente mantenía con los mercados más avanzados de su entorno. El PIB andaluz ha crecido un 12,9% desde 2019, una tasa que supera tanto el dato acumulado del conjunto de España (12,3%) como el de la Eurozona (8,2%). El Gobierno andaluz defiende que esta «convergencia» se viene produciendo a pesar de la etapa de crisis que trajo la pandemia o de los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio, que han situado la inflación como elemento distorsionador de la economía. Además, la grave situación de sequía que ha afectado a España hasta el año pasado tuvo a Andalucía como una de las regiones más dañadas.

La consejera andaluza de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España, opina que el Gobierno de Juanma Moreno está ofreciendo «estabilidad» y, en el caso del tejido productivo, un «diálogo» necesario para la buena marcha económica. «Se escucha y se deja trabajar a las empresas, que son aliadas estratégicas para poder llevar a cabo la transformación de Andalucía, y que son las que tienen capacidad para generar riqueza y empleo», comenta.

El dinamismo de estos años tiene su reflejo más nítido en el mercado de trabajo: en los últimos siete años se han creado, según la EPA, más de medio millón de empleos en Andalucía (534.700 ocupados), con un crecimiento casi tres puntos superior a la media en España. La región alcanzó una nueva cifra histórica de ocupados (más de 3,6 millones). La tasa de paro de Andalucía se situó en el 14,6% a cierre de 2025 y cae casi siete puntos desde 2019, pese al continuo aumento de la población activa.

Los sindicatos critican la precariedad laboral

En el apartado empresarial, el avance es también significativo. Las empresas inscritas en la Seguridad Social en Andalucía son 258.732 a marzo de 2026. Andalucía representa así el 19,3% del total nacional (en España hay 1.341.963) y crece el doble que la media española en tasa interanual (1,7% frente a 0,9%).

El reto de la dimensión de las empresas andaluzas

No obstante, la propia Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) reconoce que el tejido productivo de la región tiene pendiente el reto de ganar dimensión, ya que el 85% de las firmas andaluzas con micropymes menos de diez trabajadoras. El escaso tamaño de la empresa andaluza se relaciona directamente también con otro desafío también por acometer: mejorar la productividad.

«No es sencillo. El tema de la dimensión y de crecer requiere de muchos factores, entre otras cosas de un entorno más favorable para las empresas: cuestiones de seguridad jurídica, supresión de trabas burocráticas, estabilidad, una fiscalidad más beneficiosa... ¿por qué no reducimos las cotizaciones sociales y damos un tratamiento fiscal más favorable para que una empresa que llega a 49 trabajadores pueda dar el salto y alcanzar los 100? En todo caso, reconocemos que ganar dimensión es un reto a asumir por parte de los empresarios», decía recientemente en una entrevista el presidente de la CEA, Javier González de Lara, a La Opinión de Málaga.

Precisamente, la patronal andaluza presentó hace unas semanas el documento ‘195 Propuestas Empresariales’, fruto de un proceso participativo con más de 600 aportaciones de empresas, sectores y territorios, dirigidas a la sociedad en su conjunto y a los partidos políticos para que hagan suyas las iniciativas que consideren «más oportunas».

La región, imán de inversión extranjera

González de Lara insiste en la necesidad de que los poderes públicos «garanticen un entorno estable y predecible que permita a las empresas desarrollar su actividad con normalidad», defendiendo el papel de la empresa como motor de progreso, generadora de empleo, riqueza, cohesión territorial y arraigo del talento. «La productividad no aumenta cuando las normas cambian continuamente. Necesitamos seguridad jurídica, estabilidad y agilidad normativa», asevera.

Los sindicatos de UGT y CCOO, por su parte, vienen reconociendo el empuje del empleo en estos últimos años, celebrando también la mayor estabilidad en la contratación propiciada por la reforma laboral impulsada en 2022 por el Gobierno. Sin embargo, insisten en la necesidad de «reforzar derechos y salarios» y de «avanzar hacia un mercado laboral alejado de la inestabilidad del sector servicios».

Un trabajador en Málaga.

Un trabajador en Málaga. / Álex Zea

«Tras la reforma laboral y gracias al diálogo social se ha logrado mejorar el empleo, reducir la temporalidad y subir los salarios, pero nuestro mercado laboral sigue teniendo grietas y problemas estructurales. La precariedad no ha desaparecido, solo ha mutado. La igualdad y la calidad del empleo son los verdaderos retos para consolidar un mercado más justo y sostenible», señala CCOO.

Mayores de 45 años (en muchos casos, mujeres) y jóvenes son algunos de los segmentos que siguen sufriendo además unas tasas de paro más elevadas. UGT destaca además que en torno al 40% de desempleados no perciben ningún tipo de prestación, por lo que reclama un refuerzo de la protección social.

Bonanza en inversión extranjera y exportaciones

Más allá de ese análisis productivo y laboral, es cierto que Andalucía ha destacado estos últimos años como un gran imán para el capital foráneo. La región cerró 2025 con un récord de captación de inversión extranjera productiva con 1.364,1 millones de euros, cifra que se sitúa muy por encima de la media de los últimos 25 años (585 millones). Desde 2019, Andalucía ha recibido un total de 6.525 millones (932 de media al año). En este período, Andalucía ha elevado su peso sobre el total nacional hasta el 3,1%, frente al 1,7% que ostentaba entre 2012 y 2018. 

Respecto a las exportaciones, la coyuntura de estos últimos años también es positiva. Andalucía cerró en 2025 el segundo mejor año exportador de su historia desde que se tienen datos homologables (1995), con 40.433 millones de euros de valor que la sitúan como tercera comunidad en ventas al exterior tras Cataluña y Madrid.

Turismo y tecnología

El turismo sigue siendo uno de los pilares económicos de la región. En 2025 se alcanzó un récord histórico de 37,9 millones de visitantes y más de 30.000 millones de euros de impacto económico, según datos de la Consejería de Turismo, que destaca que los ingresos crecen por encima del volumen de llegadas. «Eso significa un turismo más competitivo y que genera más valor económico», señala. El Gobierno andaluz destaca que en las dos últimas legislaturas se ha realizado una inversión cercana a los 520 millones de euros para reforzar la competitividad del destino.

Turistas en el Centro de Málaga

Turistas en el Centro de Málaga. / Álex Zea

El sector de la innovación también viene dando buenos réditos a la región, con su red de parques tecnológicos, entre los que destacan los de Málaga, Sevilla o Granada. Las ocho tecnópolis andaluzas ya facturan de forma agregada más de 13.000 millones de euros, con casi 1.800 empresas instaladas en estos recintos y más de 78.700 trabajadores.

Son solo la punta de lanza de un sector mucho más amplio que también cuenta con multitud de startups y firmas tech distribuidas por los cascos urbanos de las ciudades. El atractivo de Andalucía se ha confirmado en estos últimos años, por ejemplo, en el desembarco de Google en Málaga y en la llegada del prestigioso centro Imec de Lovaina (Bélgica), que construirá un centro de microelectrónica en el Málaga Tech Park (PTA).

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