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Testimonios

"Todos los días vuelvo al tren y a aquella noche": las víctimas del accidente de Adamuz se organizan un mes después

La plataforma de afectados por el accidente de Adamuz se constituirá oficialmente "entre esta semana y la que viene", según Mario Samper, uno de sus promotores

Mario Samper, pasajero del Alvia, es uno de los promotores de la plataforma de afectados por el accidente de Adamuz que se constituirá oficialmente en los próximos días.

Mario Samper, pasajero del Alvia, es uno de los promotores de la plataforma de afectados por el accidente de Adamuz que se constituirá oficialmente en los próximos días. / Alberto Díaz / EFE

Elías Luis Grao

Huelva

Treinta y un largos días han pasado ya desde el accidente de Adamuz, con sus treinta y una eternas noches. Un suceso que aún late en la memoria colectiva, pero especialmente en la de quienes lo vivieron en primera persona.

El choque entre el Alvia Madrid-Huelva y el Iryo, con origen en Málaga y destino a la capital del oso y el madroño, provocó la muerte de 46 personas e hirió a más de 300 pasajeros. En concreto, el tren de Renfe fue el que se llevó la peor parte, registrando la práctica totalidad de víctimas y heridos.

En esos vagones viajaban muchos onubenses que se habían trasladado a Madrid por diferentes motivos: ver un partido de fútbol, asistir a un espectáculo en plena Gran Vía o examinarse para una plaza de funcionario de prisiones, entre otros. Huelva es la provincia que concentró el mayor número de víctimas, con un total de 28 fallecidos, pero también muchos otros que, afortunadamente, pueden contar lo sucedido. Mario Samper es uno de ellos. Viajaba en el vagón cuatro del tren con destino a Huelva y fue el primero en avisar a los guardias civiles que atendían a los heridos del Iryo de que había otro tren implicado en el accidente ferroviario.

"Todos los días vuelvo al tren y a aquella noche", comenta emocionado Samper a El Correo de Andalucía. Mario forma parte de la protoasociación de víctimas del accidente de Adamuz, de la que se ha convertido en "portavoz oficioso", un cargo que no tiene intención de perpetuar mucho más en el tiempo.

La plataforma está integrada por víctimas de diferentes puntos de la geografía española y está abierta a todas ellas con el objetivo de asesorar y acompañar, pero también de personarse como acusación en el proceso judicial abierto. Antes deben constituirse oficialmente. Samper asegura contar ya con los estatutos y espera hacerlo "entre esta semana y la próxima".

Una huella demasiado profunda

Samper, al igual que otros afectados del siniestro, todavía no se ha recuperado de sus secuelas, ni físicas ni emocionales. "Todos seguimos viendo fantasmas todavía", señala. Actualmente sigue recibiendo tratamiento psicológico a través del teléfono habilitado por Renfe, donde una profesional le atiende "muy amablemente". "He conseguido conectar muy bien con ella", cuenta. Aunque Mario es consciente de que no es de los que peor están, todavía hay pasajeros ingresados en hospitales: de las 126 personas atendidas permanecen ingresadas siete (un menor entre ellos), entre Málaga, Córdoba y Huelva.

Familiares de víctimas del accidente de Adamuz.

Familiares de víctimas del accidente de Adamuz. / Rafa Alcaide / Efe

Es el caso de otro de los pasajeros con el que ha podido hablar este periódico y que prefiere no decir su nombre. Este afectado coincide con Mario Samper en que todavía le cuesta conciliar el sueño. Además, sufre secuelas más severas que le impiden casi salir de casa. "Solo me muevo para ir al médico", apunta.

Si bien Samper agradecerá siempre el trato recibido por los sanitarios del hospital de Andújar (Jaén), adonde fue derivado justo después del accidente, este otro superviviente tiene una historia totalmente diferente. Al no ser un herido grave, tuvo que coger un taxi hasta Huelva junto con otros tres pasajeros, donde fueron atendidos en el Hospital Juan Ramón Jiménez. "Nos miraron como si solo nos hubiéramos caído de una bici", se queja, y añade que la mayoría de las pruebas se las está realizando "por lo privado".

Ayudas en 'stand by'

El Gobierno ha aprobado un paquete de ayudas para las víctimas de los accidentes de Adamuz y Gélida (Barcelona). Las indemnizaciones se fijan según la gravedad de las secuelas, siguiendo el baremo del Seguro Obligatorio de Viajeros, y se dividen en 14 categorías. Las cuantías van desde algo más de 84.000 euros en los casos más graves hasta unos 2.400 euros en los más leves.

Renfe ha habilitado en su web un espacio específico para tramitar estas compensaciones y reclamar la pérdida o los daños en objetos personales. Y es precisamente ahí donde muchos afectados siguen teniendo asuntos pendientes: un mes después, todavía hay pasajeros que no han recuperado sus pertenencias. A día de hoy, muchos pasajeros siguen sin encontrar algunos de sus efectos personales. Aunque algunas voces hablan de posible pillaje, Mario Samper lo descarta y apunta al caos tras el impacto: "En Huelva he abierto maletas con pertenencias de gente de Málaga. Quedaron destrozadas y los objetos, esparcidos por las vías y la zonas colindantes. Los agentes han recogido todo como han podido”.

"En Huelva he abierto maletas con pertenencias de gente de Málaga. Quedaron destrozadas y los objetos, esparcidos por las vías y la zonas colindantes. Los agentes han recogido todo como han podido”

Mario Samper

— Pasajero del Alvia

Además, Mario destaca la total predisposición de Renfe a pagar los desperfectos o los objetos extraviados. Por ejemplo, su maleta quedó inutilizable y ha tenido que comprar una nueva. "He entregado la factura de la nueva maleta y no me han puesto ningún problema", comenta, aunque reconoce que "todavía es pronto" para empezar a recibir las compensaciones estatales.

Depuración de responsabilidades ante un proceso judicial largo

En estos momentos, las víctimas se centran en ayudarse unas a otras antes que en buscar responsables o pedir explicaciones. Hay afectados, familias de fallecidos y heridos, que "no están muy puestos" en las nuevas tecnologías y "les está costando realizar las gestiones", según apunta este pasajero del Alvia que prefiere mantener el anonimato.

A pesar de que no consideran que sea el momento de pedir dimisiones, las víctimas con las que ha hablado este periódico coinciden en el abandono institucional. Nadie del Gobierno central ni de sus representantes en las provincias se ha reunido con ellos. Tampoco desde el Ayuntamiento de la capital ni desde la Diputación de Huelva. Algunos representantes de organismos públicos sí se han acercado a Mario Samper a título personal "pero nunca de manera oficial", puntualiza.

Mientras tanto, todas las miradas están puestas ahora en los tribunales. El proceso judicial del accidente de Adamuz se encuentra en fase de instrucción y tiene todos los visos de alargarse en el tiempo. Su homólogo más cercano, por circunstancias, es el de Angrois, cuya sentencia tardó casi diez años en llegar.

Actualmente, el Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro está recabando y analizando pruebas. Se buscan informes técnicos y peritajes, y todavía no se ha podido acceder al contenido de las cajas negras de ambos trenes. En el Ministerio Fiscal no constan, a día de hoy, propuestas formales de acusación ni hay señalamiento de juicio.

Las víctimas tienen claro que seguirán adelante bajo el paraguas de esta plataforma de afectados, que espera constituirse oficialmente en los próximos días. Por su parte, el Ayuntamiento de Huelva anunció, a través de su alcaldesa, Pilar Miranda, que se personará como acusación popular en la causa. "Estamos ante un suceso de extrema gravedad que no puede ni debe quedar sin una respuesta contundente. El Ayuntamiento de Huelva estuvo, está y estará donde tiene que estar: al lado de las víctimas, de sus familias y de la justicia", señaló la primera edil onubense. Para ello, solicitarán el apoyo unánime del pleno el próximo 27 de febrero.

Mientras las instituciones anuncian pasos formales y el proceso judicial comienza a tomar forma, las víctimas avanzan a otro ritmo: el de la reconstrucción personal y colectiva. Un mes después del accidente, entre terapias, trámites e incertidumbres, han decidido organizarse para no recorrer solas un camino que se prevé largo. Porque, más allá de responsabilidades y compensaciones, lo que buscan ahora es algo más básico: acompañamiento, respuestas y que lo ocurrido en Adamuz no caiga en el olvido.

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