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Entrevista

Fernández-Pacheco, consejero de Agricultura: «Aunque ya estén llenos los embalses no se nos ha olvidado de dónde venimos»

El consejero de Agricultura andaluz, Ramón Fernández-Pacheco, destaca la necesidad de nuevas infraestructuras hídricas en la comunidad, especialmente en Málaga, tras las últimas borrascas

Entrevista con el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco

Entrevista con el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco / Álex Zea

Málaga

El tren de borrascas que ha asolado Andalucía en los últimos días ha evidenciado la necesidad de nuevas infraestructuras hídricas que puedan almacenar más agua, evitar en lo posibles inundaciones en zonas urbanas y rurales y también minimizar los daños en la agricultura. El consejero de Agricultura, Ramón Fernández-Pacheco, habla en esta entrevista de necesidades y retos en la comunidad andaluza, especialmente en Málaga, en donde la gestión del agua sigue siendo un motivo de tensión

Tras las últimas lluvias que han llenado los pantanos, ¿se va a relajar la urgencia de modernizar o construir nuevas infraestructuras hídricas?

Para contestarte de una manera directa, te diría que nosotros en la hoja de ruta de las infraestructuras las vamos a seguir desarrollando como si no hubiera caído una gota de agua. Creo que ahora lo que tenemos es una gran oportunidad, la oportunidad de planificar, presupuestar y ejecutar obras hidráulicas sin la presión que supone tener que atender una sequía tan severa como la que hemos tenido. En demasiadas ocasiones lo urgente nos ha impedido abordar lo importante. Las infraestructuras hidráulicas, sobre todo las de más calado, son infraestructuras que requieren de una planificación que muchas veces conlleva años. Así que, ya digo, como si no hubiera caído una gota de agua.

Estas borrascas han puesto al límite las infraestructuras de Málaga. Ha habido cierto miedo de que no pudieran aguantar y además la mayoría del agua se ha ido al mar. ¿Qué necesita Málaga? ¿En qué se está trabajando?

Málaga tiene una hoja de ruta del agua clara y definida, que se viene desarrollando en lo que tiene que ver por lo menos con la Junta de Andalucía de una manera muy clara. El presidente de Axaragua lo dijo muy claro (en el encuentro Aquaforum que celebró La Opinión de Málaga el pasado día 10). Si no llega a ser por los sistemas terciarios que la Junta de Andalucía construyó en la sequía, pues probablemente todo el cultivo subtropical de la provincia se hubiera ido al traste. Creo que el mix de recursos que forman el agua desalada, el agua regenerada y el agua embalsada, el agua de lluvia, en sus diferentes maneras, en Málaga está bien definido. Tenemos que seguir adelante con la desalada. Empezando por el Levante de la provincia, con el proyecto de la desaladora de la Axarquía, que es fundamental, y tenemos que seguir mejorando y optimizando los sistemas terciarios que ya se han construido. Y hablando de desaladora, tenemos que abordar la posibilidad de hacer otra en el entorno de Mijas y Fuengirola. Otra desaladora que está en la planificación y que nosotros tenemos intención de seguir impulsando, seguir apostando por la autovía del agua que conecte la Costa del Sol occidental con la Costa del Sol Oriental a través de Málaga. Y en lo que tiene que ver con grandes infraestructuras, nosotros seguimos defendiendo que el Estado, el Gobierno, tiene que hacer la presa de Gibralmedina y la presa de Cerro Blanco.

La Junta va a colaborar con esos dos grandes proyectos?

En la presa de Gibralmedina hemos redactado el proyecto. Lo tiene el Ministerio para la Transición Ecológica desde hace ya muchos meses encima de su mesa. Nosotros lo hemos mandado con el ánimo de cooperación institucional más absoluto. No estamos haciendo política con esto ni estamos atacando a nadie, pero bueno, entendemos que antes de lanzar la tramitación ambiental necesitamos el compromiso de que se va a construir la presa, y ese compromiso todavía no ha llegado. Y en el caso de Cerro Blanco, pues yo creo que con todo lo que hemos vivido en zonas como Cártama, como Álora, como Pizarra, los problemas en la propia capital de Málaga, con la avenida del Guadalhorce, pues creo que a nadie le cabe ninguna duda de que esta obra que está declarada de interés general del Estado se tiene que hacer. Nosotros seguimos dando pasos en un ámbito que no es nuestra competencia, pero alguien tiene que empujar y ahora vamos a lanzar el estudio de alternativas para que el que se hizo en los años noventa, cuando ya se determinó la importancia de esta infraestructura, pues se amolde la planificación actual.

El agua sigue siendo un motivo de tensión en Andalucía porque es un factor de desarrollo. ¿Es posible implicar a actores privados del turismo y de la agricultura para ayudar en la financiación de este tipo de infraestructuras?

Yo creo que uno de los debates que tiene pendiente el agua en España, no solo en Andalucía, es el del precio del agua. Creo que nos tenemos que acostumbrar a que se trata de un bien que tiene que ser sostenible también desde el punto de vista financiero. Y esto del precio del agua no se tiene que traducir necesariamente en subidas del agua, sino que el agua se pague al precio que se tiene que pagar, por supuesto protegiendo a las personas más vulnerables de nuestra sociedad, que tienen que tener acceso a un bien necesario a un precio asequible. Pero hay otros actores que sí tienen que acostumbrarse a pagar el agua a su precio razonable. En el caso de la agricultura, por ejemplo, vemos cómo el agua se convierte también en un factor limitante a la hora de competir con terceros países. Y ahí vemos, por ejemplo, cómo en Marruecos, el Estado financia y subvenciona de manera muy importante la construcción de desaladoras, mientras que aquí son los propios agricultores los que la tienen que acabar financiando con esos préstamos a 30 años que les da el Ministerio. Pero bueno, esa fórmula de recuperación de costes a través de CAME está establecida en España y yo creo que es un debate importante.

¿Con eso es suficiente?

Es un debate que debemos abordar, tanto el del precio del agua como el de la fiscalidad del agua, que son quizás dos aspectos, dos caras de la misma moneda. Desde el consumo, desde el suministro de agua por parte de los ayuntamientos, al agua que pagan las industrias, que pagan la agricultura, o la manera en la que se financian estas infraestructuras tan grandes como puede ser una presa.

El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, el martes pasado en Málaga.

El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, el martes pasado en Málaga. / Álex Zea

Los cultivos como los tropicales suelen ser criticados por su alto consumo de agua.

Ellos ya pagan. El agua regenerada es una agua bastante más cara que el agua que, por ejemplo, tradicionalmente han tenido de la Viñuela. O sea, que los agricultores de los subtropicales de la Axarquía ya están pagando el agua más cara de lo que tradicionalmente se ha pagado. Al final no se trata de que paguen más o menos, se trata de que el recurso sea sostenible. Y el recurso tiene que ser sostenible económicamente también, ambiental, por supuesto. Tiene que ser social, pues tiene que llegar a todo el mundo, pero tiene que ser sostenible desde el punto de vista económico. Y el agua sostenible no es el agua gratis, es el agua que genera los recursos suficientes como para que las infraestructuras se mantengan, se puedan seguir abordando los retos, se modernice, se digitalice… En fin, que sea un recurso. En la Junta de Andalucía estamos absolutamente convencidos de que el recurso hídrico bien gestionado también desde el punto de vista de la presión fiscal, del precio final del mismo, es un recurso sostenible y que se pueda autofinanciar incluso. Y en eso estamos. Por eso nuestro empeño en crear las juntas centrales de usuarios, en crear las comunidades de usuarios de la masa de agua, la CUMA, que te estaba diciendo antes.

¿Hay suficiente conciencia pública sobre los límites del consumo del agua?

Yo creo que sí. Yo creo que lo hemos pasado muy mal. Es que sería absurdo pensar que porque ahora se han llenado los embalses se nos ha olvidado de dónde venimos. En la Costa del Sol, que probablemente es uno de los sitios más exclusivos de veranero de toda Europa, se ha cortado el agua de las duchas en la playa. Y eso lo hemos vivido todos. Y hemos visto cómo a los regantes se les ha recortado el consumo del agua hasta un 40% en muchos casos. Gran parte de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la economía, no solo de Málaga, sino de toda Andalucía, han vivido un estrés tremendo como consecuencia de la falta de agua. Así que ahora tenemos la tranquilidad suficiente como para abordar una planificación, un desarrollo de infraestructuras. Ya no tenemos tanto, permítame la expresión, no tanto incendio que ir apagando como consecuencia de la sequía. Ahora podemos tranquilamente trabajar en una visión a medio y largo plazo que nos lleve a una situación de tranquilidad en el futuro, que es lo que todos queremos.

¿Hay ya un cálculo sobre las perdidas provocadas en la agricultura por las borrascas?

Bueno, tenemos alguna primera aproximación que nos habla de hasta un 20% de la producción agrícola de Andalucía. El 24 es el último año que tenemos datos cerrados, porque los del 25 todavía no se han hecho oficiales, y asciende a 17.000 millones de euros. Vamos al cálculo del 20%. Pero es una estimación, porque la realidad es que el río Guadalete en Jerez, y Jerez es una zona de producción agrícola de primerísimo nivel, el río Guadalete hoy ha pasado a estar a nivel naranja, pero es que ayer seguía a nivel rojo (el día 9 de febrero), por encima de los seis metros de profundidad. Y la zona rural de Jerez, le estoy poniendo un ejemplo, está superafectada. Y en Málaga, la zona de Casares, que ya sabemos cómo está también, y también hay una zona de subtropicales muy importante de producción. Y lo que ha pasado con los cítricos en el Guadalhorce, y del olivar. El olivar es el gran cultivo de Andalucía. Y, por ejemplo, en una provincia tan olivarera como Córdoba, pues se estima que puede haber hasta un 40% de olivar afectado. Y si la aceituna se cae del árbol, ese aceite ya no es aceite de oliva virgen extra, puede ser aceite de oliva virgen, pero no aceite de oliva virgen extra. Y eso supone una merma económica y una merma de rentabilidad fundamental para los agricultores. En fin, queda mucho. Y luego hay otro aspecto del que no se habla tanto, porque a mí me parece igual de importante. Se han perdido muchos cultivos, pero ¿y cuántos sistemas de riego se habrán anhelado? ¿Y cuántos motores se habrán roto? ¿Y cuántas fotovoltaicas asociadas a los motores se habrán estropeado? ¿Y cuántas bombas de expulsión? ¿Y cuántos invernaderos en la flor cortada, en la zona de Jerez?

¿Va a haber ayudas?

Tiene que haberlas. Si Andalucía no ayuda al primer pilar económico de la región, ya lo dijo el propio presidente de la Junta de Andalucía. Nosotros trabajamos muy duro para ser uno de esos pocos territorios en España que pueden presumir de aprobar su presupuesto en tiempo y forma y que entre en vigor el 1 de enero. Un presupuesto muy bueno para Andalucía, que ahora nos hemos obligado a revisar en profundidad con el objetivo de recuperar todo lo que el agua ha destrozado. Lo dijo el presidente y yo comparto totalmente, que no hay otra prioridad. Eso, junto con la activación del fondo europeo, fondo de solidaridad, tenemos que hablar de la reserva de crisis de la PAC, tenemos que hablar también de fiscalidad, insisto otra vez, de las rebajas fiscales y las bonificaciones en los módulos que tienen que tener necesariamente estas familias. Toca arrimar el hombro. Estoy seguro de que la Diputación va a poner también de su parte, los ayuntamientos, todos.

Se ha destacado la colaboración entre administraciones en la crisis de estas borrascas, tanto por parte de Juanma Moreno, como por Pedro Sánchez. ¿Debería ser lo normal?

Por supuesto. Lo que pasa es que vivimos en una España en la que la polarización se ha instalado e invade prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, con una consecuencia muy perversa, la más perversa de todas, y es que llega a salir del plano político para llegar al plano social. Sin duda, la consecuencia es terrible, porque al final, si el debate es más o menos airado en el Parlamento y entre los diferentes líderes políticos, es una pena, pero no deja de ser algo encapsulado. En el momento en el que se traslada a la sociedad se convierte en un drama y, desgraciadamente, la España de Pedro Sánchez es una España cada vez más polarizada. Cualquiera que conozca a Juanma Moreno sabe que es un tipo que se siente mucho más cómodo conciliando, dialogando y haciendo cosas normales, y que no nada tiene que ver con esa realidad que vivimos en España.

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