Comicios autonómicos
2026, el año en el que la izquierda española se la juega en las elecciones de Andalucía
Una coincidencia de andaluzas y generales sería un balón de oxígeno para Montero, según valoran en las filas socialistas, pero Pedro Sánchez ha descartado ese escenario y asegura que llegará a 2027
La fórmula contra la mayoría de Juanma Moreno: a la caza de medio millón de electores que votaron a Pedro Sánchez en mayo de 2023 y no dieron su voto al PSOE en las andaluzas de 2022

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. / Eduardo Parra / Europa Press

Este 2026 abre un interesante escenario electoral en Andalucía al que el PP de Juanma Moreno llega con su mayoría absoluta amenazada por Vox. Es importante lo que ocurra en la comunidad más poblada de España, que con ocho millones y medio de andaluces aporta 61 escaños al Congreso. Las urnas andaluzas medirán si la izquierda está tan mal como dicen los sondeos o si tiene opciones en unas generales frente al avance del bloque de las derechas. La batalla definitiva para los socios de Gobierno de PSOE y Sumar se librará en Andalucía, feudo tradicional de los socialistas hasta que el PP ganó la batalla en 2018. Será una campaña muy dura, donde la polarización entre derecha e izquierda va a apoderarse del combate.
Eso lo saben tanto en el PSOE como a su izquierda y por eso han elegido carteles electorales de mucho peso y primera fila. Se lo juegan todo. Pedro Sánchez envía a su mano derecha en el Gobierno, María Jesús Montero, a tratar de reflotar el partido. Por Andalucía, que reúne a Izquierda Unida y Sumar, se ha decantado por otro primer espada, Antonio Maíllo, actual coordinador de IU, que compatibilizará su escaño andaluz con el liderazgo federal de la izquierda. Si Yolanda Díaz cree que con Maíllo en Andalucía se quita un problema en un futuro escenario nacional se equivoca. El líder federal de IU va a dejarse la piel en la comunidad, pero incluso en el PSOE se decantan porque fuera el vicepresidente de reeditarse un Gobierno de coalición en España.
Un tándem bien avenido
Montero y Maíllo conforman además un tándem muy bien avenido. Se entienden bien y tienen un objetivo común, más allá de Vox y el avance de la extrema derecha, coinciden en que el objetivo a batir es el PP y la ‘marca Juanma’. Para los socialistas fue "un alivio" la apuesta a su izquierda porque entienden que Maíllo representa una candidatura sólida que ayudará en la misión de "desenmascarar", como se proponen, al actual presidente de la Junta de Andalucía, que se sabe ganador, eso dicen todos los sondeos, pero que sabe también que le va a tocar sudar la camiseta. "Montero no tiene menos posibilidades que Juanma Moreno en 2018, cuando alcanzó la Junta con el peor resultado de la historia del PP en unas autonómicas, ni que José Antonio Griñán en 2012, cuando todas las encuestas daban por hecha la mayoría absoluta del PP. Vamos a dar la batalla porque la izquierda sume para gobernar en Andalucía", señalan desde el PSOE. La misión sería hacer posible lo que las encuestas dan por imposible.
El gran desafío
Montero y Maíllo tienen por delante un gran desafío: movilizar a un electorado aletargado capaz de frenar a un PP de Juanma Moreno que ha gobernado los cuatro últimos años desde una dulce mayoría absoluta y que empieza a dar algunos síntomas de cansancio con problemas en la gestión, sobre todo en la sanidad pública tras la crisis de los cribados de cáncer de mama, que ha generado una grieta en la confianza. Una erosión mínima, según la demoscopia, que además hasta ahora la izquierda no ha sido capaz de traducir en votos y que a quien impulsa es a Vox.
Contra las encuestas, el PSOE se propone sacar de la abstención "como mínimo" a medio millón de electores. Los socialistas hacen cuentas claras: en las andaluzas de junio de 2022 obtuvieron 883.707 votos y en las generales de julio de 2023 subieron a 1,4 millones. En total más de medio millón de votos más que achacan a una mayor movilización y más tensión electoral, con la figura de Pedro Sánchez como máximo catalizador del voto de la izquierda en un escenario de más crispación y polarización. A eso van a jugar. Montero es una candidata que está muy bien valorada entre los electores de izquierda y que genera un enorme rechazo entre los votantes de la derecha. Ella sabe además que su figura política es indisoluble del presidente del Gobierno. Conoce que es el rostro femenino que encarna el llamado ‘sanchismo’ y no piensa dejar de jugar esa carta aunque los sondeos muestren un alto rechazo en Andalucía hacia la figura de Sánchez.
La coincidencia electoral
El PSOE admite que una coincidencia de elecciones andaluzas con las generales sería una importante baza a favor de la izquierda. Curiosamente, también en el equipo de Juanma Moreno aseguran que esa doble convocatoria dispararía las opciones del PP de revalidar su mayoría absoluta. "A Moreno le encantaría batirse contra Pedro Sánchez", aseguran en las filas populares. Los datos señalan que, al menos hasta ahora, esa coincidencia siempre ha sentado mejor a la izquierda, ya que sube la participación en una media de diez puntos. La abstención en las últimas andaluzas fue alta, del 41,6%. En las generales en Andalucía se situó en el 33%.
Pese a que Montero tendría un balón de oxígeno si Pedro Sánchez convoca en mayo o junio de 2026 junto a las autonómicas, ese escenario está descartado en el PSOE y el debate cercenado por el propio Pedro Sánchez, que insiste en su núcleo duro en dos cosas: quiere llegar a 2027 y va a repetir como candidato. Sin socios en el Congreso, sin presupuestos y sin control de la iniciativa parlamentaria es difícil, pero no imposible, señalan desde el Ejecutivo, porque cuentan con la carta va su favor de los fondos europeos, que permiten seguir reprogramando importantes cantidades de crédito hasta 2027. Entonces, señalan, vendrá el problema y se convocarán generales. Con todo, el debate está abierto en el PSOE porque también los alcaldes prefieren poner distancia en su encuentro con las urnas y calculan que les iría mejor una doble jornada de andaluzas y generales.
Los alcaldes, por libre
Tras la debacle de las extremeñas, la receta de Montero en Andalucía ha sido clara: combatir la abstención como el gran rival. Sin embargo, no se sabe cómo va a conseguir esa mayor movilización y solo señalan que lo harán "con mucha pedagogía". El PSOE en Andalucía sigue sin estar en forma, los dirigentes provinciales continúan desaparecidos y los alcaldes prefieren jugar su propia batalla. Montero seguirá en Madrid hasta que presente unos Presupuestos Generales del Estado y una reforma del sistema de financiación autonómica. La presentación de ese nuevo modelo autonómico saldrá a la luz a finales de febrero, el 28-F es el Día de Andalucía, y que quiere utilizar como arma electoral para neutralizar el discurso del agravio que tan bien le funciona al PP de Moreno y que la acusa de maltratar a Andalucía por los pactos con los independentistas catalanes.
La división a la izquierda del PSOE no tendrá solución. Podemos caminará por libre en las andaluzas aunque el peso del partido morado en Andalucía es mucho menor que en otras comunidades. Adelante Andalucía, el partido escindido de Podemos que fundó Teresa Rodríguez y que ahora tiene a José Ignacio García como candidato, también caminará por libre aunque nadie duda de que si llegara el hipotético momento de una investidura de izquierdas sumaría sus votos. El PSOE calcula un escaño para Adelante, ahora mismo tiene dos, aunque quizás minusvaloren la fuerza de una oposición que lleva cuatro años trabajando con éxito en el Parlamento autonómico.
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