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Diario Córdoba

POLÍTICA

El verano trágico del PSOE andaluz

A Juan Espadas se le acumulan los problemas tras la debacle electoral del 19 de junio | Los más agoreros no tienen muy claro si su liderazgo resistiría otro revés en las municipales

Juan Espadas, líder del PSOE andaluz, en una comparecencia de prensa. MARÍA JOSÉ LÓPEZ / EUROPA PRESS

En el plano político, el incontestable triunfo del PP en las elecciones andaluzas ha generado un efecto dominó que ha alargado la resaca durante todo el estío y marcará el inicio del nuevo curso. En este preciso instante, han confluido una serie de factores negativos y caídas en desgracia que han consumado el verano trágico del PSOE andaluz. A la mayoría absoluta de Juanma Moreno le siguió la confirmación de la sentencia de los ERE, que remite a la corrupción en los gobiernos andaluces de los socialistas Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Y, a día de hoy, el reguero de sangre no cesa. El capítulo más reciente ha confirmado carencias de índole económica, después de que la plataforma crítica Hacer PSOE aireara en las redes sociales la circular con la que la dirección regional pasa la gorra para aliviar sus arcas entre las agrupaciones locales de toda la región.

A Juan Espadas se le acumulan los problemas en la familia socialista del sur tras la debacle electoral del 19 de junio. El líder orgánico no logra sacudirse el síndrome del perro flaco y tales muestras de debilidad hacen que la renovación emprendida para derrocar a Susana Díaz salte por los aires. Solo ha transcurrido un año desde que Espadas asumiese, el 23 de julio de 2021, el poder absoluto y alcanzase tras un pacto con su antecesora la secretaría general.

En diversos sectores del PSOE andaluz -que incluso trascienden a ese 40% de la militancia que apoyó en las primarias a Susana Díaz- existe la sensación de que Espadas se ha visto sobrepasado por la debacle electoral y, desde el pasado 19J, ha encadenado una serie de decisiones poco afortunadas. Una de las cuestiones que se le está reprochando es que no da ejemplo al acumular cargos y continuar como senador por designación autonómica, en lugar de centrarse en la dicotomía de liderazgos que le tiene al frente del partido tanto en el Parlamento andaluz como en la sede socialista regional de la sevillana calle San Vicente.

La gota que ha colmado el vaso ha sido el tributo que le ha impuesto a las agrupaciones locales para sanear la economía de la dirección regional, tras la pérdida de poder en las elecciones andaluzas y desembolsos como los que provocaron la celebración de las elecciones primarias o el consiguiente congreso para la coronación del nuevo líder.

Sin ir más lejos, las facciones críticas del socialismo andaluz recuerdan ahora, en plena recolecta de fondos, que el cónclave de Torremolinos del pasado otoño «fue celebrado a lo grande, al estilo exhibicionista de la política americana, y con un derroche de dinero que no debe permitirse un partido como el PSOE». Este intervencionismo de las arcas de las casas del pueblo está siendo especialmente cuestionado por la consiguiente merma económica que supondrá en puertas de las elecciones municipales, previstas a finales de mayo de 2023.

Con su gestión cada vez más cuestionada, el puesto de senador podría ser el plan B con el que subsistir en caso de que el aparato de la madrileña calle Ferraz termine entregándole el timón andaluz a su actual número 2 nacional, María Jesús Montero.

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