El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rebajado de 35 a 20 años de prisión la condena para Ruth B. V., la vecina de la capital jiennense que asesinó a sus dos hijos en la tarde del 29 de septiembre del año 2011. La nueva sentencia, que puede ser recurrida ante el Supremo, estima que la infanticida tenía afectadas sus facultades mentales.

La resolución judicial, firmada por el magistrado de la Sala de lo Penal Jerónimo Garvín, estima el recurso presentado por la defensa de Ruth B. V. y aplica, por lo tanto, una eximente incompleta de alteración psíquica. Ese tecnicismo judicial puede traducirse con una expresión mucho más vulgar: la mujer no estaba en sus cabales cuando acabó con la vida de sus hijos, Alvaro y Alejandro, a los que durmió con un medicamento y, posteriormente, asfixió con una manta de viaje.

Que Ruth Berbel cometió los crímenes no lo discutió nadie en el juicio, celebrado a mediados del pasado mes de noviembre. Lo que el jurado tuvo que decidir es sobre el estado mental de la mujer.

Los nueve miembros del tribunal popular decidieron por unanimidad que la infanticida era plenamente consciente de lo que hacía en el momento de los hechos. --No tenía alteradas sus facultades mentales--, aseguró, entonces, el veredicto. La sentencia establecía como hechos probados que Ruth B.V. cogió varias dosis de medicamentos y los aplastó en un mortero y los mezcló con yogur para conseguir que se lo tomaran los dos menores.

Para alcanzar esta decisión, el jurado se basó en las declaraciones de los diferentes testigos y especialistas; todos afirmaron que se encontraba tranquila y que reconocía lo que había hecho, analizó la resolución. Con esa argumentación, Ruth B. V. fue condenada a 35 años de prisión por dos delitos de asesinato (17 años y 6 meses por cada uno de ellos).